viernes, 14 de mayo de 2010

LA POLÍTICA Y LA CREDIBILIDAD


Acaba de terminar este largo período electoral, iniciado hace casi un año atrás, demasiado para la tolerancia de la gente y hasta para la fortaleza y el bolsillo de los dirigentes. Que se debe reformar para acortarlo nadie lo pone en duda. Pero que nos pongamos de acuerdo en el "como", y eludamos la tentación de introducir por la ventana otros aspectos electorales para tratar de sacar una ventaja, lo dudo. Pero ese no es el tema de esta entrada, sino de otra. Así como el comentario sobre los resultados electorales departamentales, que serán parte de un análisis mayor en breve.

Hoy me preocupa más otro tema, que para algunos es parte indisoluble de la política, y para otros, entre los cuales me incluyo, es una enfermedad que se puede curar: la mentira y las falsas promesas en las campañas electorales.

A veces no salgo de mi asombro. Las historias inventadas en el afán de captar un dirigente o un voto más son tan sorprendentes, que uno debería aplaudir a sus autores por la imaginación y la creatividad empleada en el armado de esas mentiras, si no fuera porque del otro lado hay una persona, una familia, sorprendidos en su buena fe.

Hace muchos años falleció un activo dirigente político. En una pequeña localidad, su referente local rechazaba una y otra vez los intentos de sus correligionarios por captarlo, argumentando que todas los planteos estaban por debajo de lo que le había prometido "el doctor". Hasta que uno más insistente logró sacarle el secreto del compromiso planteado por el fallecido. El dirigente local, que ni siquiera había completado sus estudios, esperaba ansiosamente que le volvieran a ofrecer... una embajada. Es más, algunos me han comentado que se trataba de la embajada de Mongolia, pero no pude corroborarlo.

Esta historia se repite casi exactamente en la campaña del 2004. Sólo que el nuevo mentiroso vive, y sigue prometiendo cargos y contratos en entes, y el engañado dirigente local había recibido el compromiso que iba a ser nombrado... ¡Ministro de Educación y Cultura!

Un personaje de escaso peso político, famoso por sus mentiras, inventa conversaciones que nunca existieron, negociaciones imaginarias, que pretende que lo muestren como un hombre de confianza que siempre tiene la sellada. Frente a los innumerables compromisos de trabajo asumidos que, obviamente, no iba a cumplir, inventó que su referente departamental había comprado un supermercado en la zona, y que todos los engañados iban a ser contratados allí. Obviamente, la responsabilidad del incumplimiento pasó a ser del dirigente departamental, que sin saberlo, pasó a ser el dueño de un supermercado que nunca compró, y el culpable de fallar con el compromiso asumido por su irresponsable dirigente local.

Esta práctica no es exclusiva de ningún partido, ya que todos caen en la mentira. El presidente hizo famosa la frase "como te digo una cosa te digo la otra", y otros dirigentes políticos construyeron el pensamiento "como te digo una cosa, hago la otra". Algún intendente que el país posee basó la campaña municipal del 2005 en su compromiso de no tomar familiares directos a su cargo, para diferenciarse de su antecesor. Una vez que asumió, el chiste fue encontrar un familiar que no estuviese trabajando en la intendencia correspondiente... ¿Qué no haría uno por la familia?

En esta recién terminada campaña municipal, algunos dirigentes de peso recorrieron el departamento armando estructuras a partir de mentiras. Cargos en entes, reposicionamientos por renuncias de titulares que nunca se van a dar...

Lo que uno sigue sin entender es como seguimos tropezando con la misma piedra una y otra vez, porque las víctimas de la mentira son víctimas contumaces. Y si vamos a verlos, y les prometemos que no prometemos, que no mentimos, y que se debe trabajar en un grupo por la credibilidad de sus integrantes, nos miran de costado y nos dicen: "pero fulanito me prometió tal cosa".

Los que nos creemos dirigentes políticos tenemos que tomar la sinceridad en la política como una cruzada. Los verdaderos enemigos no están en el partido adversario, sino en los que practican la mentira como forma recurrente de hacer política. Y esta infección, una de las caras de la corrupción, afecta a todo el sistema político por igual.

Más allá de necesarias reformas electorales, empecemos la verdadera reforma política: la de eliminar las prácticas nocivas y recuperar un maravilloso instrumento que, en ocasiones, está en las manos equivocadas.

Y esto sí se debe prometer.

lunes, 15 de marzo de 2010

CON LA MISMA SONRISA


Hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Wilson.
Algunas veces he contado los episodios que me han tocado vivir ese día, y no quiero aburrir con lo mismo. Pero la extraña mezcla de sensaciones, entre el dolor y el recuerdo, la admiración y el compromiso, siguen apareciendo cada vez que lo recordamos. Que muchos lo hacemos todos los días, y tratamos que su ejemplo nos guíe, y otros lo hacen dos días al año -eso sí, los facturan muy bien-, el quince de marzo, día de su muerte, y el dieciséis de junio, día de su regreso, enfrentando a la dictadura.
Hoy recuerda a Wilson públicamente gente que lo enfrentó toda su vida. Recuerdo a un ex dirigente sindical y recientemente diputado por el Frente Amplio tratar a Wilson de "tuberculoso" en medio de una asamblea -sin estar Wilson presente, obviamente, porque la lengua larga y el valor no se llevan muy bien- cuando el cáncer que terminó llevándoselo había comenzado a mellar su salud. Devorado por la culpa, terminó asistiendo a la misa en la cual lo despedimos. Me guardo su nombre, pues ni siquiera merece la publicidad, pero él sabe que sabemos y que no lo olvidamos.
Pero este no es el sentido de la nota.
Wilson nos dejó muchos legados. Fue un lider carismático que seducía con sus palabras a propios y extraños. Pero reafirmaba con sus hechos lo que comprometía con la voz.
Hemos comentado en varias oportunidades que su pensamiento sigue vigente. Criticado en su momento, hoy todos los partidos abrevan en "Nuestro Compromiso Con Ud.", la propuesta de gobierno de la fórmula Wilson Ferreira Aldunate - Carlos Julio Pereyra.
Fue un febril defensor de la unidad partidaria, que hoy se muestra tambaleante entre tanto Torquemada. La temporada de caza no comenzó, pero en el Partido la caza de brujas ocupa titulares en la prensa. Perdón, Wilson. Parece que no aprendimos...
Y fue, ante todo, un hombre positivo. Nadie pasó, en los últimos cincuenta años, lo que pasó Wilson. El fraude para que perdiera en la liga las elecciones de 1971, el exilio, los atentados contra su vida, la absurda cárcel para que el Partido perdiera las elecciones de 1984, su enfermedad finalmente terminal. Y sin embargo, siempre tenía una ocurrencia, siempre tenía para el otro, cuando terminaba su tarea política, una sonrisa.
Ese es el Wilson que queremos recordar.
Al Partido le falta más Wilson. En todo. En la propuesta, en el estilo de hacer política, en el liderazgo. En los espacios de participación que siempre impulsó y hoy cuesta encontrar. En la influencia de estudiantes y trabajadores, que por ser ignorados por sus dirigentes fueron dejando su compromiso partidario. En sus militantes, que trabajaban comprometida y honorariamente sólo por darse el gusto de ver lo que la dictadura, su enfermedad y algún dirigente político inescrupuloso, mezquino y ruin nos privó de disfrutar: que ese hombre se convirtiera en Presidente.
En la alegría de ser blanco que Wilson cultivó. Y en su estandarte, esa sonrisa que sólo contagiaba. Si el mejor de nosotros siempre estaba sin rencores y con una sonrisa, los demás no podíamos ser menos.
Basta de rostros crispados, de señalar culpables con el dedo, de echarle las culpas al otro por los errores propios.
Recuperemos la alegría. Nos va el Partido en eso.

domingo, 7 de marzo de 2010

FELIZ DÍA, TODOS LOS DÍAS


En pocas horas ingresaremos al 8 de marzo y se conmemorará un nuevo Día Internacional de la Mujer. Miles de ellas recibirán saludos, homenajes o harán algo fuera de lo común, dependiendo de las posibilidades y de la importancia que le asignen a la fecha de marras.

Está bueno que aprovechemos la ocasión para hacer un reconocimiento a aquellas mujeres que, por su cercanía, tienen o han tenido más que ver que el resto de los mortales en nuestra vida, aunque más no sea por gentileza, cariño o galantería. Y lo vamos a hacer, a sabiendas que lo que estaremos haciendo con cada una de las receptoras de nuestro saludo es alimentar esas conexiones afectivas que nos recuerdan de tanto en tanto lo agradable que es sentirnos afectivamente humanos, o humanamente afectivos en un mundo cada vez más individualista.

Al margen de lo onomástico, el Día de la Mujer debe ser festejado, recordado y -fundamentalmente- honrado todos los días.

Esas mujeres, madres, abuelas, esposas, amigas, amantes, compañeras, hijas, nietas o el vínculo que debamos o podamos tener con cada una de ellas, no tienen los mismos derechos que nosotros los hombres.

Deberían tener los mismos derechos si desarrollaran las mismas tareas. Pero encima de eso, estas mujeres no han tenido mejor idea que superarnos, ya que realizan todas las tareas que los hombres realizamos, pero además continúan cargando con la mayor parte de las deberes del hogar, con algunas concesiones que los hombres hacemos al respecto para parecer buenos negociadores. En el fondo nos creemos ese verso, pero ellas saben mejor que nosotros que pretendimos engañarlas, sólo que lo callan y de esta manera nos tienen en sus manos. Y si esto no es cierto en todos los casos, es aún más lamentable, ya que en aquellos ¿hogares? donde existe una relación de dominación por parte del hombre, física o sicológica, tenemos una enorme lesión de derechos que debería ser inconcebible en pleno siglo XXI. Inconcebible, pero existe.

Si todo lo anterior no fuera poco, las mujeres cargan con la responsabilidad de ser madres biológicas, esto es, la creación de cada uno de nosotros depende de los dos progenitores, pero la supervivencia depende enteramente de la madre. De ella nos alimentamos durante la vida intrauterina, de ella nos alimentamos en la mayoría de los casos luego del nacimiento, y aún en las peores circunstancias nos entregan su amor casi incondicional. Recordemos que los bebés humanos, a diferencia de la mayoría de las especies, son de las pocas criaturas que no pueden valerse por sí mismos. ¿Y los padres? Muchos -por suerte- asumen la paternidad con responsabilidad y amor, pero muchos también se desentienden, o rivalizan, o intentan destruir a ese hijo en camino.

No en vano el planeta que nos alberga -la Tierra- es femenino. Con este nombre, o con Gaia, o con el nombre que lleve en cada cultura, se reconoce el valor de lo femenino. La mujer no precisa un monumento. Tiene en el género de nuestro planeta el mayor reconocimiento que pudo haber recibido ser vivo alguno.

Saludemos pues a cada una de las mujeres que veamos mañana. Pero recordemos todos los días nuestra deuda, y pongamos cada día un poco más de nosotros para acortar la brecha. En la construcción de una sociedad más justa comencemos por eliminar la mayor injusticia. Sólo se requiere voluntad.

Lo del título.




lunes, 1 de marzo de 2010

TODAVÍA NO


Termina el verano, comienzan las clases, y conjuntamente con la asunción de Mujica, el país se pone en marcha. Atrás quedaron las elecciones nacionales, con sus resultados y sus consecuencias. Por delante, la última etapa de este ciclo, las elecciones municipales, ornamentadas con la posibilidad de elegir alcaldes gracias a una imperfecta ley votada a las corridas y a las pedradas. A la manera de algunos uruguayos, donde importa más el "que" que el "como", los titulares más que la noticia, arrancando como sea y emparchando como se pueda en el camino en vez de esperar a lograr el resultado adecuado. "Se arreglan primus" decían los carteles del sacrificado vecino que se dedicaba a arreglar esas cocinillas a queroseno para parar la olla. "...y leyes imperfectas" se debería agregar en estos tiempos.

En el medio de esto, nos estamos debiendo el análisis de la realidad partidaria. "Todavía no", nos decimos y decimos, recordando que aún queda por delante la elección municipal, en la cual, seguramente observaremos un repunte significativo del Partido Nacional en términos electorales, lo que aportará un ingrediente no menor en el análisis adeudado.

A posteriori de las elecciones municipales volcaremos a los ocho televidentes de Estadio Uno que pediremos prestados para poder tener a alguien que lea este blog, el análisis de la realidad partidaria. Y lo haremos de la única forma que entendemos se debe hacer si creemos -y creemos- que es posible transformar a la política en algo serio: con las correspondientes propuestas, ya que no se trata de tirar piedras sobre nuestro techo sino ayudar a repararlo, y si es posible, cambiarlo por completo. Pero no es éste el momento, todavía no.

Mientras tanto, volveremos a trabajar por el Partido para ayudar a construir el crecimiento. Que el problema sea mucho más de fondo no es obstáculo para ir mejorando la casa.

Seguimos soñando con el Partido que Wilson nos enseñó. Aggiornado, obviamente, porque Wilson hace más de diez años que se fue y el país y el mundo han cambiado un poco.

Podemos, de todos modos, actualizar sus propuestas y recuperar su idea, que su visión del Partido y del país aún conserva su vigencia.

Tenemos que hablar -me incluyo- menos de Wilson y recordarlo con acciones. Entre el museo de Wilson y la escuela de Wilson, yo elijo la escuela.

En la elección de 1966 el Partido pierde el gobierno en forma estrepitosa. En medio de una crisis partidaria en la que no se veía la salida, Wilson lidera la renovación partidaria, de ideas y de hombres, y gana en la cancha las elecciones de 1971.

Siempre después de la tormenta sale el sol.

domingo, 6 de diciembre de 2009

SE VIENEN LOS CAMBIOS


A veces nos quejamos de la vida efímera de los utensilios que usamos en la vida cotidiana para mejorar nuestro confort y/o nuestra calidad de vida, y comentamos acerca de la excelente calidad con que se hacían las cosas antes, repetida versión de la frase "todo tiempo pasado fue mejor".
Al respecto de esta frase, los científicos han explicado que el cerebro tiende a borrar aquellos recuerdos que nos hacen daño, lo cual idealiza el pasado, pues sólo conserva en la memoria los momentos agradables, y tiende a borrar los perjudiciales.
Con las cosas materiales quizás ocurra algo parecido. La corta vida de las mismas tiene sentido si analizamos la meteórica mejora de la tecnología. Las viejas radios y televisores a lámparas hoy son pieza de museo, ya que los microcomponentes y los televisores LCD tienen una calidad de sonido e imagen impensables hace treinta o cuarenta años.
Con nuestro Partido Nacional quizás pase algo parecido. Tenemos una buena herramienta, pero la sociedad cambió, y tal vez no percibimos la naturaleza de esos cambios. Tal es así, que el Frente Amplio ganó el balotaje en el litoral del país -exceptuando Artigas-, y en la franja costera, y pierde en el centro y norte del mismo. Esto es, en los departamentos de mayor desarrollo, donde la urbe tiene mayor peso que la campaña, el Partido tiene dificultades para convocar a los electores. La falta de discurso ciudadano que hace ya quince o veinte años venimos reclamando.
Hoy no se puede entender que un partido moderno se base en el caudillismo para su funcionamiento, y que no cuente con estructuras de participación ciudadana más allá de sus agrupaciones. Nos ha tocado elevar el reclamo a las autoridades correspondientes, en más de una oportunidad, de la falta de espacios de participación, al punto que sólo nos sentíamos aportantes al Partido cuando se nos convocaba al Parlamento.
En estas horas dífíciles para los que nos sentimos parte del Partido Nacional, tenemos que analizar los errores, pero no para señalar responsables con el dedo, que nadie está exento de culpa por la derrota partidaria, sino para aprender de los mismos y no volver a repetirlos.
Tenemos que extender nuestro compromiso y nuestro esfuerzo y hacerlo permanente, trabajando con y para la gente todos los días.
Tenemos que eliminar del Partido las prácticas comerciales, que implican darle dinero a alguien que se dice dirigente, prostituyendo al sistema político. Estoy cansado de ver gente repartiendo listas blancas y anunciando su voto por el partido rival. Si no somos capaces de volver a generar mística y compromiso, difícilmente podamos ganar una elección. Que el trabajo y las condiciones políticas sean las que definan a nuestros candidatos, y no su mayor o menor capacidad económica.
De esto sólo se sale con compromiso y humildad. Tenemos que entender que el Partido no pertenece a los dirigentes, sino a la gente. El Partido Nacional será opción de gobierno en el 2014 si logra generar las estructuras de participación necesarias para profundizar el contacto cotidiano con los ciudadanos.
Este blog también formará parte de la necesaria renovación. A la vuelta del verano se integrará una nueva herramienta, que permita que quien escribe siga expresando sus opiniones, pero como parte de algo más grande y profundo. Y probablemente, en vez de un blog encontremos en su lugar una página web, y otras herramientas de comunicación más apropiadas.
Seguiremos pues, con nuesto compromiso, tal cual lo prometimos en una entrada anterior.
El triunfo del 2014 comienza a construirse hoy.



domingo, 8 de noviembre de 2009

LEVANTARSE Y SEGUIR

Ya han pasado unos días desde la elecciones parlamentarias nacionales, suficientes para acomodar nuestra mente a las nuevas situaciones y para poder realizar algún análisis con la cabeza fría.
Parece oportuno, a la espera del día después del balotaje, dejar el análisis sobre la elección nacional para cuando el proceso termine, y centrarnos en los resultados departamentales, su consecuencia más directa en lo personal, y los pasos a seguir en el futuro.
El análisis frío de estos resultados indica que la lista 2010 no sacó la esperada segunda banca, y como consecuencia de ello, no estaremos representando al Departamento de Canelones como titular en el próximo Parlamento.
¿Si nos afecta en lo personal? Pues claro, la planificación y el esfuerzo tras un objetivo tiene éxito si el objetivo se cumple. Y en este caso, no se pudo lograr eso.
Sin embargo, estamos muy lejos de sentirnos defraudados por el resultado. En un contexto poco favorable para el Partido Nacional, y sumamente agresivo para nuestra 2010, logramos mantener la banca de Alberto Perdomo detrás de 21000 voluntades en lo departamental, y 36000 en lo nacional, lo cual debe destacarse como un logro y no como un fracaso. Mucho más si tenemos en cuenta las adversidades ya conocidas y el poco tiempo dispuesto para conformar una estructura nacional. Le aportamos al Partido Nacional 36000 votos que por algún motivo no se sintieron representados por ninguna de las dos grandes corrientes. No parece menor, sobre todo en el marco de los resultados obtenidos.
En lo personal, culminamos esta primera etapa electoral con un crecimiento sin retroceso. En las internas del 2004 las listas que acompañaron mi precandidatura aportaron 1400 votos. En las internas del 2009, y en una elección mucho más compleja, fueron más de 3200 los que nos eligieron. En la elección de octubre sentimos la convalidación de nuestra candidatura no sólo de parte de los demás compañeros de la 2010, sino también de otras listas nacionalistas, que nos expresaron su deseo de que integráramos el Parlamento, más allá de sus intereses personales. ¿No se logró la banca? Ese es el punto negativo. En todo lo demás, que tiene que ver con el camino recorrido y el trabajo realizado, el balance es ampliamente positivo. Por allí, y no por desquicio, pasa nuestro buen humor en estos días, que a tantos ha sorprendido.
Nos queda por delante el esfuerzo del balotaje, y las municipales de mayo, en las cuales apoyaremos, con la misma intensidad y la misma pasión de siempre, la candidatura de Alberto Perdomo a la Intendencia de Canelones, y a los compañeros que se ganaron en buen derecho sus candidaturas a la Junta Departamental. Creemos en el equipo y no en las individualidades, por lo tanto la elección de mayo también es mi elección, aunque no sea candidato. Ya hemos mostrado nuestra conducta en la elección pasada, y no es necesario que tengamos que andar explicando mucho sobre nuestras futuras acciones al respecto.
Culminado el ciclo electoral, seguiremos trabajando. Con el convencimiento que la actividad política no debe se reservada a un año cada cinco, sino que la acción debe realizarse día a día. Los problemas de la gente no pueden esperar a los ciclos electorales. Y si faltó trabajo, aumentaremos el esfuerzo, aún sabiendo que no nos hemos guardado nada, que al país y al Partido como instrumento de cambio los sacamos adelante con compromiso y trabajo.
No crecimos en la actividad política para irnos a casa en el primer revés que tengamos. Nos sobran años por delante para seguir haciendo trillo, convencidos de que hay un espacio wilsonista que aún no se ha consolidado, y que tenemos mucho para aportar al mismo.
A mí me tocó encabezar el último viaje de Wilson, desde el Palacio Legislativo hasta su tumba, portando el pabellón nacional. Ese día, en medio del dolor que significaba perder a nuestro guía, a nuestro líder, a nuestro más grande referente, juré frente a su tumba trabajar el resto de mis días para que su pensamiento, que aún sigue vigente, fuera el estandarte del Partido Nacional que queremos, para construir el país que aún soñamos.
Queda mucho por hacer.
A trabajar, pues.

domingo, 20 de septiembre de 2009

EL INNEGOCIABLE CAMINO DE LA LIBERTAD

Es difícil escribir sobre este tema sin entrar en detalles que tal vez deban darse, pero que quizás, dado el momento de la campaña electoral, deban ver la luz más adelante. Pero algunas de las cosas que pasaron son de público conocimiento, y eso nos permite, a través de una línea de equilibrio muy angosta, hacer algunos comentarios al respecto.
Al momento de garabatear estas líneas la gente ya se enteró que abandonamos Alianza Nacional -la foto es de ese momento- por diferencias con su conductor, que no tienen que ver exclusivamente con el lugar que debía ocupar Alberto Perdomo, como principal referente de nuestro grupo, en la lista al Senado, sino que también fueron determinantes una serie de episodios que se dieron a continuación, y que son parte de eso que queremos preservar, por el bien del Partido.
Vamos a lo primero. Este grupo se integró a Alianza Nacional en el año 2002, y aportó una diputación más, cuando el movimiento sólo tenía tres diputados. Esto es: no no subimos al carro de un grupo ya consolidado, fuimos protagonistas de su crecimiento. En las elecciones internas del 2004 fuimos los más votados de Alianza y del Partido en Canelones y en todo el interior del país, sin embargo tuvimos que conformarnos en octubre con una suplencia al Senado para Alberto Perdomo, que se ocupó en forma muy esporádica. Entendimos que habían compromisos anteriores, y aunque no compartimos que estuviesen por encima de la legítima representación electoral, lo aceptamos.
En octubre de ese año fuimos nuevamente la lista más votada, pasando a la historia como la de mayor convocatoria de todas las elecciones. A pesar de nuestro aporte, el Partido Nacional no ganó las elecciones. En mayo del 2005, cuando todo Canelones sabía que el próximo Intendente sería el Dr. Carámbula, Alberto puso su nombre y nosotros nuestro trabajo, para conformar una candidatura municipal que salvaguardó el honor y la dignidad de nuestro Partido, convirtiéndose en el candidato a Intendente más votado en la historia del Partido Nacional en el Departamento.
En la elección de jóvenes que se realizó unos años más tarde, nuestros compañeros fueron los más votados de todo el país, ya no sólo del Departamento.
Así llegamos a la última instancia: en las pasadas elecciones internas, nuestra lista 2010 fue la más votada de Alianza en todo el país, y responsable fundamental y diferencial del triunfo de Alianza en Canelones, casi como una isla electoral enclavada en una región que votó por Lacalle en una proporción de dos, tres y hasta cuatro a uno.
No había un sólo dirigente de Alianza en todo el país, ni siquiera los directos competidores, que no partieran de la base que Alberto Perdomo iba a estar entre los cuatro o a lo sumo cinco primeros titulares de la lista al Senado de Alianza... salvo su conductor. Y lo que es peor: los otros dirigentes de Canelones tampoco ocupan titularidades, lo cual parece justo por su escaso peso electoral, pero sigue siendo injusto con nuestro Departamento.
Durante los días que duró el proceso de discusión entre nuestro grupo y el líder de Alianza hubo de todo, y no vamos a entrar en detalles, por lo planteado al comienzo. Pero lo que nunca hubo fueron argumentos, válidos o no, de por qué no se reconocía nuestro aporte y nuestros logros. Y como integramos un Partido de hombres libres, pensantes y racionales, entendemos que no puede sobrevolar la idea de que esta situación se dio sólo porque alguien piense que su representación le da derechos especiales sobre los demás, y lo libera de dar explicaciones. Todos saben que mi adhesión a la figura de Wilson Ferreira Aldunate fue total, pero ni siquiera a él le reconocí el derecho de hacer lo que se le cante.
El líder de Alianza Nacional tiene -o tal vez no- todo el derecho de hacer "su" lista al Senado con los criterios que él entienda válidos, y deberá dar las explicaciones, como corresponde, a su sector. Nosotros también tenemos derechos, y en este caso pasan por no adherir a una lista que no nos representa. Y nadie, cualquiera sea el cargo que ocupe, nos puede obligar a hacerlo. Y punto. Se nos habla de lealtades y de un proyecto. Las lealtades deben ser en ambos sentidos, y en nombre del "proyecto" no se puede dejar pasar una situación injusta. No existe fin que justifique cualquier medio.
Corresponde agradecer -nobleza obliga- la buena disposición de otros compañeros del Partido, que ofrecieron soluciones que, por diversos motivos, no podemos aceptar. Probablemente, en estas horas, y si el grupo coincide, iniciaremos un camino propio, que no dificulte la unidad del Partido. Nuestro gran objetivo sigue siendo recuperar la Intendencia de Canelones, y no otro, y para eso contamos con la fuerza y los apoyos políticos necesarios.
En Alianza dejamos muy buenos amigos. Las diferencias no fueron con ellos, y no corresponde generalizar. Ya nos encontraremos, más temprano que tarde, en un proyecto común que nos englobe a todos, sin piedras en el camino. Nuestro Partido luchó e hizo revoluciones por libertades y derechos universales. Y siempre nos sentimos del lado de Saravia, no de los "doctores" de turno que se opusieron a la lucha por la libertad.
¡Viva el Partido Nacional!