martes, 30 de septiembre de 2008

UNA OPINIÓN VÁLIDA

EL FRENTE AMPLIO A LA LUZ DEL PARTIDO NACIONAL

La incertidumbre desatada en el Frente Amplio respecto a su futuro electoral, contrasta radicalmente con la situación que vive el Partido Nacional en estos días. La reunión de su Convención, realizada el pasado sábado 27, mostró a un partido unido y sólido, con convicciones muy claras respecto a cómo encarar las próximas instancias electorales, y con un discurso estructurado en base a argumentos que persiguen un único fin: obtener la presidencia en la segunda vuelta electoral de noviembre de 2009.
El optimismo nacionalista tiene razones bien fundadas. Las encuestas de opinión muestran que este partido consolidó el voto alcanzado en 2004, y que en los últimos meses ha iniciado un lento pero sostenido crecimiento. Mientras a fines de junio, Factum mostraba que la intención de voto nacionalista alcanzaba el 34%, en setiembre, Cifra & Raga ubicó ese guarismo en el 37%. A su vez, el nacionalismo presenta una competencia interna muy visible, dominada por dos figuras que representan propuestas políticas diferentes y que cubren un amplio abanico ideológico que va desde el centro hasta las posiciones más de derecha. Esta dualidad potencia al partido sin provocar mayores conflictos, pues tanto Larrañaga como Lacalle abrevan magníficamente bien en la crítica al gobierno, factor que otorga al nacionalismo consistencia y solidez en su propósito de conquistar el gobierno.
Al mismo tiempo, el Partido Nacional ha dado pruebas de contar con un razonable sentido estratégico para encarar el proceso electoral. Quien mejor ha ilustrado este aspecto es sin duda Lacalle, cuando señaló que la agenda electoral de las internas y de la elección de octubre, no pueden estar divorciadas. Ello supone que no habrá grandes enfrentamientos entre los precandidatos, pero sí una crítica dura al gobierno que los hará converger. Sin duda que cada uno de ellos pugnará por el voto nacionalista, sin embargo, intentarán hacerlo sin agredir y sin propinar golpes bajos a sus contendores. Buscarán, en última instancia, que la gente razone en torno al concepto expuesto por Lacalle: “que la gente escoja a quién ven con más aptitudes para el ejercicio de la presidencia”.
Para sellar este pacto de acción colectiva, los precandidatos nacionalistas se comprometieron a estar juntos el 28 de junio en la casa del partido, como prueba de que el objetivo partidario central es ganar la elección nacional. En suma, si los precandidatos nacionalistas actúan de acuerdo a lo expresado en la Convención, el Partido Nacional realizará el año que viene una gran elección, y el Frente Amplio deberá esforzarse muchísimo para conseguir doblegarlo.


Existe un refrán popular que sostiene que las comparaciones son odiosas. Nada más equivocado si se desea investigar fenómenos sociales. Sólo comparando se puede echar luz sobre aspectos que a simple vista parecen secundarios o accesorios. Por tanto, hagamos el ejercicio de observar al Frente Amplio a través del lente que nos ofrece hoy el Partido Nacional.
La primera diferencia que salta a la vista tiene que ver con la oferta electoral. Mientras el Partido Nacional completó su oferta de candidatos y dejó también en claro que el pleito se dirime en junio en las urnas, el Frente Amplio sigue inmerso en una profunda incertidumbre sobre quiénes serán sus candidatos y cómo se los seleccionará. ¿Se acordará la fórmula Mujica-Astori, o tal vez será Astori-Mujica? ¿Pueden surgir terceros nombres o se buscará reflotar la idea de reelegir a Vázquez? ¿Las diferencias las resolverán los líderes, el congreso, o se concurrirá a internas en junio? Estas y otras preguntas pueden sonar lógicas para los adherentes o votantes del Frente Amplio, sin embargo, muestran un escenario demasiado confuso para un público independiente que todavía no ha definido su voto.
La segunda diferencia tiene que ver con las tendencias electorales. Mientras el Partido Nacional continúa creciendo, el Frente Amplio se estancó luego de haber perdido entre cuatro y ocho puntos porcentuales del electorado, según sea la encuesta que se considere. Si esta situación se la compara con el respaldo que logra el presidente o alguno de sus ministros (por ejemplo Astori al dejar su función), las cosas parecen ser todavía más dramáticas, pues ello indica la incapacidad del partido de transformar apoyos al gobierno en intención de voto. Lo insólito del caso es que una buena parte de la dirigencia consume ávidamente esas mismas encuestas (en general, para saber cuál es la ventaja que Mujica le lleva a Astori), sin reparar que el desempeño colectivo de su partido es particularmente grave y exige un cambio de actitud.
La tercera diferencia se relaciona con el grado de cohesión partidaria. En tanto los dirigentes nacionalistas han hecho del concepto unidad una verdadera religión, en la izquierda crecen las sospechas y los tiros por elevación. La vieja guardia no termina de confiar en Astori (siguen viéndolo como un caballo de Troya), en tanto otros dirigentes más jóvenes desconfían de las intenciones reales o de la capacidad intelectual de Mujica y su entorno. Es cierto que muchos se han dado cuenta de este problema en los últimos días, sin embargo, la situación tiende a volverse más conflictiva en tanto el problema de la candidatura permanece abierto. Irónicamente, el partido que más ha brindado tributo a la unidad interna, es hoy quien más la pone en riesgo, y viceversa, los blancos que durante tres décadas permanecieron divididos, hoy son el partido que más cultiva la armonía y el acuerdo interno.
La cuarta diferencia se vincula con el discurso partidario. En tanto el Partido Nacional está cohesionado en torno a un discurso crítico del gobierno, en el Frente Amplio conviven -por lo menos- dos discursos contrapuestos: el oficialista, leal a Vázquez y dispuesta a defender in totum la gestión de gobierno; y el desafiante, que expresa una visión crítica acerca de lo actuado en el gobierno y reclama un giro a la izquierda en el eventual segundo período. Esta disyuntiva obviamente debilita el potencial electoral del Frente Amplio, sobre todo si se consideran algunos resultados gubernativos que deberían jugar a su favor y deberían estar por fuera de toda discusión programática.
La quinta y última diferencia que puedo destacar, refiere a la estrategia que cada partido desarrolla. Mientras el Partido Nacional tiene claro como competir rumbo a junio y octubre de 2009, el Frente Amplio carece de estrategia y está inmerso en una gran confusión debido a la ineptitud para seleccionar en tiempo y forma a su candidato. Así como hace cuatro años la izquierda hizo todo bien (desarrolló una excelente estrategia basada en candidatos indiscutibles, iniciativas sostenidas, un gran manejo del timing, un programa de gobierno bien presentado, y una campaña publicitaria atrayente), en esta ocasión no surge con claridad cuál será el rumbo a seguir. Esto no quiere decir que no haya dirigentes, sectores o individuos que sepan lo que hay que hacer. Me refiero al hecho indiscutible de que el Frente Amplio como organización expresa una desorientación llamativa, dada la diversidad de propuestas y caminos sugeridos.
En síntesis, las diferencias son muchas y casi todas juegan en favor del Partido Nacional. El lanzamiento de su campaña electoral en la Convención no podría haber sido mejor. Si se le compara con el estado de cosas en el Frente Amplio, su desempeño aparece como óptimo. Es cierto que mucha agua deberá correr por debajo del puente. Sin embargo, los acontecimientos de esta semana confirman que tendremos una elección muy pareja el año próximo. El principal partido de la oposición luce fuerte y sólido. El partido de gobierno navega por ahora sin rumbo, inmerso en una serie de dilemas que pueden afectar dramáticamente su chance. Para unos, brilla el sol; para otros, sólo hay nubarrones. El cambio de clima sólo puede ser el resultado de la inteligencia. Veremos si ella finalmente se impone.
29 de setiembre de 2008


Artículo publicado por Daniel Chasquetti en el blog de http://www.montevideo.com.uy/

domingo, 28 de septiembre de 2008

EL URUGUAY QUE SE VIENE

Y fue una fiesta.
Las instalaciones del Club Trouville desbordaron de banderas, de carteles, y, sobre todo, de gente.
Gente que acompañó desde la cancha y desde la tribuna los discursos de los convencionales, pero sobre todo, los de los tres precandidatos a la Presidencia que concurrirán en calidad de tales a las elecciones internas de junio de 2009.
Gente que festejó la consigna de la Convención, que es la que le da nombre a esta entrada.
Gente que se sintió más que nunca representada en las reiteradas apelaciones a la unidad expuestas por los tres precandidatos: Carmelo Vidalín, Luis Lacalle y Jorge Larrañaga.
¿El motivo de la convocatoria a la Convención? La renuncia de Jorge Larrañaga a la Presidencia del Directorio del Partido Nacional.
Un viento huracanado de democracia recorre el Partido: el Presidente del Directorio, designado por la Convención, no renuncia entre cuatro paredes para la prensa sino que lo hace frente a quienes lo designaron.
Sumémosle a esto el hecho de que en el Partido Nacional siempre fueron los ciudadanos los que eligieron a su candidato, algo que la izquierda jamás podrá decir, ya que prefieren la negociación secreta, a espaldas de la gente, y no someter a sus dirigentes a la opinión de la ciudadanía. Pero bueno, ya conocemos la falta de amor por las acciones democráticas de la izquierda nacional, las vivimos siempre en los órganos gremiales, y la sentimos día a día en las acciones de este gobierno.
Agreguémosle, a todo esto, esa imagen final de los tres precandidatos saludando en forma conjunta a la Convención, en una imagen que seguramente será tapa de los diarios y fortalecerá el espíritu de unidad partidaria.
Lo dicen las encuestas y lo siente la gente: entre los que saludaron ayer se encontraba el próximo Presidente del Uruguay. Estamos convencidos que será Jorge Larrañaga, pero queremos sumarnos al respeto por los demás compañeros, y en esta entrada no ahondaremos en este concepto, porque el tema central es la unidad.
La Convención envió ayer a todos los blancos, pero sobre todo a todos los ciudadanos, un mensaje arrollador: la unidad partidaria está y se respira, se siente.
Unidad necesaria para llamar a todos los uruguayos y convocarlos detrás de este gran Partido que no apela a ganar para gobernar para los suyos, sino que quiere ganar para gobernar para todos y con todos.
En eso estaba Larrañaga cuando recibió a José Mujica, gesto que muchos blancos quizás no entendieron, pero que le dió a la ciudadanía una señal de esperanza entre tanto divisionismo que baja desde el gobierno.
Unidad que se sigue transmitiendo cuando otra vez Jorge -¿quién otro, sino?- acudió a la sede del Partido Colorado y del Partido Independiente para convocarlos a formar parte de las mayorías necesarias para destrabar el país.
Unidad que posibilita que otro gran Partido histórico, la Unión Cívica, se integre formalmente al Partido Nacional, interpretando claramente el espíritu de la convocatoria a la unidad nacional que los tres precandidatos, pero sobre todo Jorge Larrañaga, han realizado.
Ayer, en la Convención, me sentí más orgulloso que nunca de ser blanco.
Y nunca más convencido de que ayer compartimos nuestro rol de convencional con el próximo Presidente.
Por suerte para los uruguayos, sólo será cuestión de tiempo.

viernes, 29 de agosto de 2008

JORGE LARRAÑAGA EN LA CONVENCIÓN DEMÓCRATA




Expectativas y desafíos desde una visión latinoamericana y uruguaya.

1. La expectativa latinoamericana.

Cada cambio presidencial en los EE.UU. genera en la región latinoamericana, la expectativa de que ese país le otorgue una prioridad mayor a los asuntos continentales americanos, de forma que el cambio de mando no constituya un simple relevo de autoridades. En ese sentido, se espera un cambio de estilo en la Casa Blanca hacia América Latina, que le permita a ésta situarse como un interlocutor relevante en la agenda exterior de este país.
Evidentemente, América Latina no es una sola realidad y mucho menos lo es ahora, por las notorias diferencias ideológicas, estratégico-militares, energéticas, sociales y migratorias, entre otras, que diferencian a todos nuestros países. Es razonable esperar que los EE.UU. sean lo suficientemente perceptivos como para manejar estas diferencias latinoamericanas, y discernir cuáles asuntos son pasibles de políticas hacia la región, y cuáles pueden ser tratadas en forma bilateral o subregional.
En este sentido, es indudable que los EE.UU. tienen diferentes motivos para estar interesados en México, Cuba, Colombia, Venezuela, Chile o Uruguay, para citar algunos países, y que estas diferentes motivaciones conducirán a diversas políticas y acciones. Pero también es claro que todos los países de la región –o casi todos- comparten motivos similares para atraer la atención de los Estados Unidos: la apertura comercial, las inversiones, el apego a determinados principios de derecho internacional y a una convivencia basada en la democracia y la libertad. Estos intereses comunes –que esperamos sean compartidos por la nueva Administración norteamericana – pueden jugar como factor aglutinador de políticas generales de los Estados Unidos hacia América Latina, en algunos temas puntuales.

2. La visión desde el Uruguay.

Desde una perspectiva uruguaya, las expectativas son múltiples. Históricamente, Estados Unidos tuvo dos vertientes de su política externa, concentradas en dos referentes, los Presidentes Roosevelt y Wilson. Roosevelt ejerció la diplomacia del estadista guerrero, y Wilson proyectó los principios éticos que desde la Primera Guerra Mundial, buscó instalar en la comunidad internacional.
Esto implica, en lo político, reforzar el multilateralismo como forma de acción, garantía de la aplicación del concepto de democracia al plano internacional, donde los sujetos son los Estados. En este contexto, políticamente una reforma del sistema de las Naciones Unidas se hace necesaria, entre otras cosas porque el Consejo de Seguridad ya no representa los reales factores de poder del planeta. La inclusión permanente de potencias regionales en el Consejo quedó en la columna de las deudas en el último intento de reforma, pero es un paso que debería continuar explorándose, y que solo pueden darlo de manera decisiva los miembros permanentes de dicho Consejo, entre los cuales los Estados Unidos juegan un papel preponderante.
En el mismo sentido, el Uruguay mantiene su respaldo a las fuerzas multilaterales de paz y es en los hechos, de los países que más han contribuido con ellas si medimos la relación entre su aporte y la población nacional.
Pero ante todo, reforzar el multilateralismo como garantía de la aplicación del concepto de democracia al plano internacional implica, en su aplicación práctica, el respeto de determinados principios de Derecho Internacional Público de los cuales el Uruguay ha sido siempre partidario, defensor y propulsor. Me refiero a principios esenciales que se han incorporado a la Carta de las Naciones Unidas y al Sistema Interamericano: el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados; el principio de autodeterminación de los pueblos, y el de solución pacífica de las controversias.
La historia de nuestras relaciones bilaterales ha tenido distinta intensidad, de acuerdo a la evolución del continente. América Latina vivió momentos muy difíciles durante la guerra fría, durante la cual los dos bloques trataron de ingresar en nuestros países en nombre de sus ideologías y de los valores que ellas representaban. Estados Unidos se equivocó muchas veces y, como suele suceder, sus errores fueron motivo de un fortalecimiento de aquellos a los que quería combatir. Y así como en nombre de un socialismo internacional se trató de destruir la democracia por la violencia, algunas respuestas de los Estados Unidos también contribuyeron a destruir la democracia para preservar su sistema. Centroamérica, el Caribe y Sudamérica fueron tierra de experiencias trágicas, tanto a nivel político y militar, como humano.
En todo momento, el Uruguay se mantuvo invariable en su defensa de los principios fundamentales que acabo de citar, entendiendo que las intervenciones unilaterales no autorizadas por las Naciones Unidas –sean cuales sean sus autores -no son conformes a ellos. En este sentido, hemos defendido siempre para los demás, los mismos derechos que queremos que también se nos preserven a nosotros. Y es así que en el caso de principios como el de no intervención -cuyo respeto fue necesario reclamar en algún momento de los Estados Unidos- hoy también debemos defenderlo ante comportamientos de otros líderes regionales que lo vulneran. Todos podemos extraer lecciones del pasado, y una de ellas es que este tipo de políticas no contribuyen a dotar a nadie –y mucho menos a la mayor potencia del mundo- de la autoridad moral necesaria para ejercer un liderazgo responsable y persuasivo, donde inculcar de forma duradera el respeto por los valores de la democracia y los derechos humanos.

3. Pobreza, desigualdad y seguridad continental.

Hoy las cosas han cambiado, pero no tanto como se cree. Seguimos sin encontrar soluciones para la pobreza extrema, y ésta, además del drama humano que constituye, es una fuente de tensiones creciente que está irrumpiendo –a veces violentamente- en varios países. La región está viviendo un momento muy especial, que ya no se refiere a un conflicto bipolar y ni siquiera es verdaderamente ideológico, aunque algunos prefieran disfrazarlo así, en un maniqueo intento de utilizar conflictos del pasado para azuzar enfrentamientos en el presente. Pero además, somos el continente más desigual del mundo –no el más pobre, pero sí el más desigual- lo cual hace un llamado aún más intenso a nuestra responsabilidad. Ya que esta desigualdad alimenta un discurso nacionalista, populista y en algunos países incluso alentador de conflictos étnicos, que amenaza fragmentar nuestra región y las comunidades que lo integran.

4. La región: fragmentación, intervención y conflicto.

La globalización ha llevado al ámbito multilateral temas que anteriormente eran privativos de los viejos conceptos de Estado Nación y soberanías nacionales: el narcotráfico, el terrorismo, la salud, el Medio Ambiente, los Derechos Humanos; son temas de todos y sea cual sea el lugar donde muestren su peligrosidad o un quebrantamiento, repercuten sobre el resto del planeta. Nuestra región no es ajena a esta realidad y ve con mucha preocupación cómo vamos avanzando en un proceso de fragmentación, intervención y conflicto que potencia los riesgos que pueden emerger de esos problemas globales. Nos preocupa cómo se azuza la división del continente en dos ejes –el Monroe y el Bolivariano-; nos preocupa constatar cómo se violan los principios de derecho internacional que antes mencionara con intervenciones cada vez más desembozadas por parte de algunos actores en los asuntos internos de varios países de la región; nos consterna cómo, frente a una situación social preocupante, se está privilegiando la orientación de recursos hacia la adquisición de armamentos; o como se respaldan Gobiernos que tienen serias dificultades para administrar sus propias democracias.Las dos terceras partes de América Latina viven con menos de dos dólares diarios. Esto, permítanme insistir en el concepto, conlleva riesgos y la madre de todos los problemas. Porque la libertad política tiene una contracara, que es la libertad de creer, de tener confianza en un mañana de dignidad humana, y si una falla, repercute necesariamente sobre la otra.
No habrá democracia perdurable en nuestra región, sin desarrollo y sin erradicación de la pobreza. No es a paternalismos, ni a dávidas, a las que se debe recurrir cuando pensamos en los Estados Unidos, mucho menos a viejas conductas intervencionistas. Sí, en cambio, a crear las condiciones para que nuestra producción, nuestras empresas, nuestros estudiantes, nuestros jóvenes, encuentren una sociedad que sea capaz de satisfacer sus mínimas necesidades.

5. Economía y comercio: defensa del multilateralismo.

Lo cual me lleva a compartir con ustedes algunas reflexiones acerca del área económica y comercial. Como en lo político, también en materia económico-comercial el Uruguay tiene una larga tradición de defensa del multilateralismo y hoy, quizás más que nunca, seguimos convencidos de la necesidad de su fortalecimiento. Ya que el multilateralismo es el resguardo de la prosperidad general, al propiciar el libre comercio sin restricciones y proteccionismos que siempre afectan a los más débiles. La gran diferencia entre el presente y el pasado, es que hoy el mundo muestra una multipolaridad comercial y una apertura de mercados que profundiza la globalización. Sin embargo, la Ronda Doha ha fracasado, y permítanme decirlo así, sin mayores eufemismos. ¿Para qué hablar de “parálisis”, de “estados de hibernación”, cuando en realidad lo que enfrentamos es algo bastante más grave que un mero cuarto intermedio en una negociación que ya dejó vencer demasiados dead lines? ¿Cómo volver a confiar en que esta sea la Ronda “del Desarrollo” si la primer potencia mundial debe sentarse a negociar con el peso muerto de una Farm Bill ya aprobada que es –como mínimo- totalmente contradictoria con los objetivos esenciales de la Ronda?
Con este planteo no podemos –ni sería justo- limitar nuestras preocupaciones solamente a la conducta de los Estados Unidos o de los países desarrollados en su conjunto. También nosotros tenemos nuestras carencias, y también nosotros debemos reconocer que los intereses de los habitantes de los países más ricos deben ser defendidos por sus Gobiernos. La Ronda Doha tiene que finalizar, porque es un mensaje de seguridad jurídica en el mundo del comercio y de las inversiones. Y debe finalizar correctamente, es decir, con acuerdos y disciplinas que no impliquen –en los hechos- una erosión del concepto de multilateralismo. Un riesgo muy perceptible cuando se examinan los textos que quedaron sobre la mesa en la última negociación ministerial en Ginebra, donde los esfuerzos por acomodar los intereses y preocupaciones de distintos países y grupos de países dieron como resultado un cúmulo de regimenes especiales, flexibilidades y limitaciones a la cláusula de la Nación más Favorecida, que poco tienen que ver con la liberación comercial, la apertura y mayor acceso al mercado.
En el caso que no fuera posible concluir la Ronda antes de la próxima Administración, sería una señal alentadora para nuestra región y el mundo, que el nuevo Presidente de los Estados Unidos obtuviera lo más rápidamente posible un Fast track, que permita avanzar rápidamente hacia la preservación del sistema multilateral, hoy en crisis. La situación regional también es preocupante en este plano económico-comercial, ya que a partir del fracaso del ALCA, Estados Unidos ha avanzado en la negociación de zonas de libre comercio con varios Estados de la región. En este complejo contexto global, nuestra visión de país propicia decididamente la libertad económica, contracara necesaria de la libertad política antes señalada. Y espera que un nuevo Gobierno de los Estados Unidos –frente a las dificultades existentes en lo multilateral y en el plano regional- esté dispuesto a explorar la profundización alternativa de las vías subregionales o bilaterales, para cumplir con el propósito del libre comercio entre nuestros países.
Esto implica mantener las puertas abiertas para llevar adelante una negociación bilateral, consensuada y respetuosa de las diferencias evidentes de tamaño relativo entre las partes, con el objetivo de lograr un acuerdo de libre comercio que sea beneficioso para ambos, sin modelos ni paradigmas pre-establecidos, más que el mutuo deseo de prosperidad y desarrollo.

6. Conclusiones.

El Uruguay es un país abierto, vulnerable y asimétrico. Pero tiene valores que hacen a su patrimonio ético. Es consciente del nuevo mapa mundial y de la importancia que las economías emergentes en la dinámica de las inversiones y de las nuevas corrientes de comercio.Integra un proceso de integración no carente de dificultades, pero sabe que sus exigencias respeto del cumplimiento de las obligaciones de todos los Estados constituyen la única garantía que evitará abusos en todas partes, desde su vecindad más cercana, hasta los más lejanos rincones del planeta.
El nuevo Presidente de los Estados Unidos probablemente pueda cambiar pocas cosas. Pero será respetado si apuesta a la paz y al diálogo; si defiende con firmeza sus convicciones, sin imponerlas; si comprende que el sistema capitalista no puede ser un bastión para la riqueza de unos pocos y al mismo tiempo, un punto inalcanzable para los miles de millones de habitantes del mundo que no saben de otra cosa que de hambre y desesperanza.
Principismo, realismo y pragmatismo: estas han sido las líneas rectoras que han guiado a mi país en su historia.
Desde esa triple óptica analizamos al sistema multilateral, la suerte de nuestra región y su proceso de integración, y la credibilidad de los valores que defendemos en nuestra sociedad.Esta triple óptima nos dice que hay saltos que el mundo no podrá dar sin el compromiso decidido de los Estados Unidos de América. Hay una brecha social, productiva y tecnológica que tenemos que franquear y absorber antes que la globalización sea el signo de una lógica de exclusión social y, por tanto, la vía más rápida para masivas corrientes migratorias, que no podrán ser detenidas ni por mil muros que se levanten.

PRENSA - Partido Nacional

sábado, 9 de agosto de 2008

LA ÚLTIMA ENCUESTA PUBLICADA

En el programa "Estado de Situación", MPC Consultores hizo pública la última encuesta realizada, donde se consultó sobre la intención de voto en todo el país.

En la misma, el Frente Amplio tendría un 34% de apoyo en todo el país, seguido por el Partido Nacional con el 32,6% y el Partido Colorado con un 13,3%.

La interna frenteamplista es dominada cómodamente por José Mujica con el 46% de los seguidores frenteamplistas contra un 33,6% de Danilo Astori.

En el Partido Nacional, Jorge Larrañaga cuenta con el apoyo del 47,6% de los nacionalistas, seguido por Luis Lacalle con un 29,3%, y un 18,3% de Carmelo Vidalín.

En el Partido Colorado, Pedro Bordaberry llega al 48% de las adhesiones, seguido por José Amorín con el 31% y Luis Hierro con el 12%. Al momento de realizada la encuesta aún no había lanzado su movimiento el Diputado Washington Abdala.

La empresa encuestadora también consultó la opinión de los uruguayos sobre la intención de voto en los cuatro escenarios más probables de ballotage.

De acuerdo a lo obtenido en la consulta, si el ballotage se definiera entre Larrañaga y Mujica, el líder blanco sería el próximo presidente con un 43% de apoyo contra el 37% del líder tupamaro, y un 20% no definen su respuesta.

Si el escenario fuera entre el Presidente del Directorio y el actual Ministro de Economía, Danilo Astori, ganaría el primero con el 44% contra el 31% del responsable del IRPF. Un 25% no definió su respuesta.

Los números mejoran sensiblemente para el Frente Amplio si en vez de Jorge Larrañaga el candidato del Partido Nacional fuera Luis Lacalle, lo que explica la notoria intención de los dirigentes del FA por elegir rival y posicionar a Lacalle como adversario.

En efecto, de acuerdo a la encuesta, si el ballotage fuera entre Luis Lacalle y Danilo Astori, habría un empate con el 39% de adhesiones para ambos, lo que saca al Frente Amplio del seguro escenario de derrota que enfrentarían si el candidato nacionalista fuera Jorge Larrañaga.

El escenario mejora aún más para el FA si el ballotage fuera entre Lacalle y Mujica. El candidato frenteamplista ganaría con un 43% de apoyo contra el 36% de Lacalle. Marenales lo tiene claro, por eso ha salido permanentemente en la prensa a decir que el adversario es Lacalle: es en el único escenario en el cual Mujica puede ser presidente.

Finalmente, la interna nacionalista en Canelones nos muestra un 49% de apoyo para Jorge Larrañaga contra un 25% de Luis Lacalle y un 18% de Carmelo Vidalín, lo que plantea que, en un escenario posible de seis bancas en Diputados para el Partido Nacional, tres serían de Alianza, dos del Herrerismo y otra de Viento Nuevo.

Sin embargo, debemos recordar la tendencia de los electores en octubre a votar las listas de candidato a la Presidencia, fenómeno observado tanto en la elección de 1999 como en la de 2004, lo que podría llevar a que, en caso de mantenerse las tendencias, Alianza podría llegar a cuatro o cinco bancas, el Herrerismo tendría una y Viento nuevo podría quedar sin representación parlamentaria en Canelones.

sábado, 2 de agosto de 2008

BÉSAME MUCHO

Confieso que yo no quería.
Los que vienen siguiendo mis entradas habrán observado que me dediqué a comentar temas más importantes que los ya esperados errores y horrores del gobierno.
En la serie "El Canelones del Futuro" iba desgranando una visión mucho más positiva y constructiva que perder el tiempo en pegarle un tirón de orejas a la murga que hoy nos gobierna.
Resistí la tentación de comentar la gira de Mujica por Argentina y su frustrada intención de lograr entrevistas con los Kirchner y con Lula, limitándose a conferencias de medio pelo sólo engalanadas -una de ellas- por la presencia de nuestro Enrique Iglesias, blanco él, que de bueno que es no deja a nadie a pie.
Manifiesto que estuve a punto de escribir algo cada vez que nuestro vicepresidente sale al exterior con su séquito de amigos y familiares, repartiéndose jugosos viáticos en miles de dólares, que pagamos todos.
Corrí apresurado hacia la computadora, pero me contuve a tiempo, cuando leí que nuestro intendente por fin reconoció, con cara de "yo no fui", que estaba en deuda con las obras en nuestro Departamento.
Pero fue más fuerte que yo.
Esta mañana abro la prensa y empecé a pensar que el café con leche del desayuno me debe haber provocado un cuadro de alucinaciones, cuando leo la crónica sobre el aniversario de la Guardia de Coraceros y la actuación -nunca más ajustada una palabra- de la ministra Tourné, nuestra querida Daisy.
Para empezar, nuestra primera amazona insiste con eso de pasar revista a caballo, para delicia de los presentes y el sufrimiento de Martín, el pobre caballito que se tiene que bancar el peso de la situación, y el de la ministra.
Luego, la revista se hizo al son de un bolero. Aunque parezca increíble, la Guardia de Coraceros fue saludada al son de "Bésame Mucho", lo que, según la crónica, provocó el enrojecimiento de varios coraceros presentes.
A continuación, atacó a sus antecesores, acusándolos de no conocer a la Policía, y esconder el desconocimiento en la soberbia. Al único que le cabe el sayo es a su antecesor y compañero socialista, al ex ministro Díaz, que parecía que vivía en una burbuja cuando decía que no había inseguridad, que era "una sensación térmica", o cuando soltó a los presos, que luego volvieron a delinquir.
Finalmente, la ministra y probable integrante de la fórmula presidencial frenteamplista -esta vez no a caballo de Martín, sino de Astori o de Mujica- reclamó que el tema inseguridad no sea utilizado en la campaña electoral por parte de la oposición. El abrumador 85 % de la población se siente insegura, y este gobierno, que en vez de apagar el incendio ha agregado más leña al fuego, pretende, como los gatos que tapan sus chanchadas con tierra, que el tema se eluda en la campaña. La casi totalidad de la población está esperando respuestas por parte del sistema político, y la ministra pretende que no hablemos de eso para no perjudicar su imagen. Si no fuera tan trágico el tema, sería hasta cómico analizar las prioridades e intereses de la ministra. Esta vez -otra vez- Daisy metió la pata.
Perplejo por la música elegida para pasar revista a la Guardia de Coraceros, y sin entrar en la grosería de jugar con el pedido de besos a todo un cuerpo de Policía, revisé la letra de la misma.
Y entendí.
En una parte de la canción, la letra dice:
"Quiero tenerte muy cerca,
Mirarme en tus ojos,
Verte junto a mí.
Piensa que tal vez mañana
Yo ya estaré lejos,
Muy lejos de aquí."
En el fondo, tiene claro que le queda poquito.

miércoles, 16 de julio de 2008

EL CANELONES DEL FUTURO (II)


Días atrás planteábamos, en la entrada "El Canelones del Futuro", la necesidad de imaginar y planificar el futuro de nuestras ciudades, como forma de embellecerlas y hacerlas más agradables para vivir en ellas. Las ciudades van a crecer de todos modos. La opción es entre la anarquía y el desorden o el crecimiento planificado.
Debemos elegir en qué tipo de ciudades queremos vivir, entre ciudades dormitorio que no importa si son confortables o no, pues sólo las usamos para dormir en ellas, o en ciudades con autonomía e identidad, que inducen a apostar a ellas y a su desarrollo. Yo, particularmente, me obsesiono con esta última opción.
En la mencionada entrada poníamos el ejemplo de Curitiba. Una ciudad que se imaginó y se planificó antes de su crecimiento, y hoy es un ejemplo en el mundo.
El primer comentario que surgió en contra de nuestra visión -prácticamente el único- fue que era una ilusión poner a una ciudad macro como ejemplo de desarrollo para ciudades como Pando, Canelones o Tala, poe mencionar alguna. Ese comentario responde a una visión pueblerina y entreguista, así que me propuse traer otros ejemplos.
La imagen que ilustra el comienzo de esta nota pertenece a la ciudad de Lepe, en Andalucía. Los chistes sobre los habitantes de Lepe son en España lo que para nosotros son los chistes de gallegos. Chiste o no, la ciudad es preciosa. ¿Saben cuántos habitantes tiene? Veinticinco mil, como Pando o Canelones. Igual que Almuñecar, otra ciudad española, cuya foto aquí mostramos.
Tal vez pensarán que no es justo comparar ciudades de España con las nuestras. Yo les recuerdo que hace treinta o cuarenta años, durante la dictadura de Franco, España estaba retrasada con respecto a nuestro país. Si en ese tiempo nos sacaron ventaja, es porque se puede.
Aceptemos las diferencias de desarrollo. Busquemos entonces otras ciudades de veinticinco mil habitantes, aquí en Sud América, y comparemos.
La imagen de la derecha pertenece a una ciudad llamada Jardín América, Provincia de Misiones, Argentina. ¿Están mejor los misioneros que los canarios? No creo. Argentina no parece estar mejor que nosotros. Sin embargo, las imágenes de la ciudad valen la pena y denotan planificación.
Sigamos. Crucemos la Cordillera de los Andes, y nos encontraremos con Chile. Nadie puede decir que la ciudad de Pucón no se ve bonita, de acuerdo a las imágenes que se ve debajo de este párrafo. ¿Saben cuántos habitantes tiene? Acertaron, veinticinco mil. Con esto no digo que se deba copiar todo. Sólo pretendo demostrar que a nuestros gobernantes, los actuales y los pasados, les ha faltado imaginación y compromiso.
Para el final, quiero mostrarles una última imagen. Pertenece a la Plaza de Molina, en la ciudad de Salamanca, pero no en España sino que seguimos en Chile. Además de mostrarnos una bonita plaza de una bonita ciudad, la ciudad de Salamanca es la primera ciudad wi-fi de Chile, esto es, que en esa ciudad la conexión a Internet es sin cables y, lo más importante, totalmente gratuita. Instalar Internet sin costo parece ser una excelente manera de apostar al desarrollo intelectual de su población y lograr el consiguiente desarrollo económico. ¡Ah! Me olvidaba, la ciudad tiene veinticinco mil habitantes.
Si contamos con el apoyo necesario por parte de la gente, trataremos de lograr ese status para la ciudad de Pando, en primer lugar, y luego para el resto del Departamento. Juntaremos firmas, si es necesario, pero debemos poner a nuestras ciudades en el tren de la tecnología para llegar al nivel de desarrollo que soñamos.
Contamos contigo.

martes, 15 de julio de 2008

EL PARTIDO NACIONAL Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

El diario "Últimas Noticias" del día de hoy titula, en uno de sus artículos, "Blancos preocupados por espacios en la TV".

En dicho artículo se subtitula lo siguiente: "El Partido Nacional no está conforme con el espacio que le toca en la televisión, y acusa al Frente Amplio (FA) de emprender una "embestida" mediática, haciendo las veces de oposición y gobierno. Para revertirlo, acordaron ayer en la sesión del Directorio analizar el tema y elaborar una estrategia para aprovechar el espacio que les toca, y denunciar lo que perciben, dijeron a Ultimas Noticias dirigentes blancos."

Que los gobiernos siempre han presionado a los medios, no es ninguna novedad. Me viene a la mente el rol del secretario de Prensa del primer gobierno de Sanguinetti, el Sr. Walter Nessi, que motivó una muy dura editorial en "La Democracia" de Zumarán, tan dura que provocó un reclamo a la justicia del mencionado funcionario. Ningún gobierno ha resistido la tentación de utilizar el poder que da la asignación de la publicidad oficial para influir en los medios de prensa. Lo cual no significa que esté bien.

Coincidimos que en este gobierno paranoico y poco afecto a las reglas democráticas, se ha institucionalizado la presión a los medios, pero también a toda institución que no coincida con el pensamiento oficial, si es que hay uno. Recordemos las amenazas de un diputado del MPP a la justicia, por haberse atrevido a fallar en contra del IRPF. Lo grave no fueron las amenazas, sino que las mismas se hicieron realidad, negando el aumento de recursos en la última Rendición de Cuentas. Un gobierno que pretende que la justicia esté de rodillas frente al poder -a su poder-, es un gobierno dictatorial. Tal cual ocurre en Cuba y en otros países de la región.

Volvemos a los medios y al artículo de marras. Del Senador de nuestro Partido se dice: "...se alarmó el domingo en la tarde cuando se ubicó frente al televisor y vio cómo el senador José Mujica reclamaba mejoras para los militares. Cambió de canal y escuchó a la ministra del Interior, Daisy Tourné, pedir aumento de salario para los funcionarios de su cartera. Ayer, abrió un diario y, para colmo, estaba el dirigente del Pit-Cnt, Juan Castillo, hablando de "mejoras ahora".

"Esto tiene un común denominador, que es el Frente Amplio detrás. Ellos tienen una estrategia de reclamarse a sí mismos por los medios y le quitan espacio a la oposición; miro el informativo y parece un programa del FA" habría afirmado el dirigente nacionalista.

El principal problema no es la cantidad de minutos que Mujica, Vázquez y compañía tienen en los medios. El principal problema es que el Partido no parece tener una política sobre los medios de comunicación. No hay medios de prensa partidistas, ni la discusión acerca de si debe haberlos, salvo un par de semanarios de ilustre nombre y edición limitada. Ni siquiera un programa que disimule en parte esa ausencia. El gobierno controla a los medios, cuenta con algunos absolutamente incondicionales, y todavía usa los dineros de todos para financiar programas de televisión que nos cuentan las maravillas -no las obras, porque no las hay- del iluminado gobierno de izquierda, tanto a nivel nacional como municipal.

¿Mujica y Tourné reclaman aumentos? Comuniquemos que el Partido acompañará con su voto estos aumentos, propongamos, como ya se hizo antes, como financiarlos, y emplacemos al Frente Amplio a que voten. Y desnudemos al responsable de generar dichos reclamos, que no es otro que el Ministro Astori, futuro candidato a la Presidencia por el Frente Amplio. Amplio, pero no coherente.

Dejemos de llorar por nuestra incapacidad de desplazar esta estrategia. Si dos Senadores no son capaces de romper esta inercia, entonces tenemos uno de dos problemas: el Partido no tiene la capacidad de generar hechos que se conviertan en noticia, o algunos cargos están ocupados por personas que no calzan los puntos, y habrá que revisar el criterio con que fueron designados, si es que queremos ganar y luego gobernar.
Si el Pepe sale todos los días con esa imagen ya gastada de cantarnos la justa, debemos recordar que una estrategia de medios no implica salir todos los días a hablar de cualquier cosa. Eso sólo genera desgaste, del entrevistado y del medio.
Si Tourné reclama aumentos, que los pida adentro. En lugar de gritar en la tribuna y arrugar en la liga, debería presionar en el Consejo de Ministros. La noticia sería que consiguió más dinero para la policía, en vez de salir en los medios por utilizar el hospital de sus subordinados para arreglarse las várices.

Y no olvidemos las fulgurantes apariciones de Marina y María Julia, que aunque pintorescas y divertidas, tampoco parecen hacerle bien a la imagen del gobierno.

Recordemos que no todo lo que sale en televisión es positivo.

No en vano algunos le llaman la caja boba.