jueves, 20 de mayo de 2010

EL TOBA Y ZELMAR


Un 20 de mayo, pero de 1976, fallecían, brutalmente asesinados, el Presidente de la Cámara de Representantes, el nacionalista Héctor "Toba" Gutiérrez Ruiz, y el Senador frenteamplista Zelmar Michelini, conjuntamente con dos ex-militantes del MLN, Rosario Barredo y William Whitelaw.

En la misma acción se pretendió asesinar a Wilson Ferreira Aldunate, entonces Senador y líder del Partido Nacional.

El asesinato fue planificado por la dictadura uruguaya, encabezada en aquel momento por Juan María Bordaberry, padre del actual conductor del Partido Colorado, el Senador Pedro Bordaberry, y ejecutado por la dictadura argentina, que en ese momento encabezaba el General Jorge Rafael Videla.

Wilson, el Toba y Zelmar encabezaban desde Buenos Aires la resistencia a la dictadura uruguaya.

La siguiente es la nota escrita por Wilson Ferreira a Videla, denunciando los hechos ocurridos.


"Buenos Aires, 24 de mayo de 1976


Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Teniente General D. Jorge Rafael Videla


Dentro de pocas horas buscaré el amparo de la Embajada de un país democrático, cuyo gobierno respeta las normas que rigen la conducta de las naciones civilizadas. Antes de hacerlo, tengo el deber de escribirle estas líneas.

No sé si llegará a leerlas, pero creo que le haría bien hacerlo.

Hace casi tres años, a consecuencia de los acontecimientos políticos ocurridos en el Uruguay, Héctor Gutiérrez Ruiz, Zelmar Michelini y yo, uruguayos los tres, confiamos, como multitud de otros compatriotas, nuestra seguridad y la de nuestras familias a la protección de la bandera argentina.

Poco o nada nos importó entonces ni después cuál fuera el gobierno o el régimen político que imperara en este país, pues en quien depositamos nuestra confianza fue en la propia nación.

Así había sido siempre.

Cuando nosotros -hablo también en nombre de mis compatriotas asesinados- integramos el gobierno uruguayo, acogimos en nuestra tierra a los perseguidos políticos que llegaban a ella, procedentes de todos los sectores políticos y sociales, sin preguntar siquiera a cuáles pertenecían: eran argentinos y eso bastaba.

Cristianos y marxistas, civiles y soldados; radicales en 1930; antiperonistas en la década del 50; peronistas desde 1955; antiperonistas luego, fueron recibidos y protegidos con fraterna solidaridad.

Procedimos así, no sólo obedeciendo los dictados de nuestro honor, sino también porque, de haber querido hacer lo contrario, nos lo hubiera impedido el país entero, aferrado a una nunca desmentida tradición nacional. Héctor Gutiérrez Ruiz es -porque eso no puede quitárselo nadie- el Presidente de la Cámara de Representantes del Uruguay.

Representa en ella al Partido Nacional, a pesar de un comunicado expedido desde Montevideo por quienes se ceban, como algunos animales inmundos, en los propios cadáveres.

La condición de integrante del Partido Nacional, de blanco, como decimos los orientales, la damos y quitamos los blancos mismos, y no está al alcance de los enemigos de su patria y de su partido.

Tenía 43 años y presidía una maravillosa familia cristiana que integraban con su mujer y sus cinco hijos.

Todos vivían, desde 1973, en Buenos Aires.

Zelmar Michelini es padre de diez hijos, y también desde 1973, trabajaba de sol a sol aquí, en Buenos Aires, para mantener a su mujer y sus hijos pequeños, y para ayudar a los un poco más grandes, que todos son muy jóvenes.

Diputado, Ministro, Senador, siempre militó en filas políticas distintas que las de Gutiérrez y mías.

Pero todos sentimos siempre por él un inmenso respeto que se volvió, hace ya bastantes años, amistad entrañable.

No quiero repetirle, Sr. Presidente, las trágicas circunstancias en que fueron asesinados los dos compatriotas a que me refiero. Su Excelencia debe conocerlas perfectamente, porque han sido publicadas en algunos pocos órganos de prensa, denunciadas ante usted por las dos viudas cuando, ahora lo sabemos, sus maridos aún vivían y porque la propia Secretaría de Información Pública de la Presidencia de la Nación emitió un comunicado señalando la preocupación de esta última ante lo que eufemísticamente se señala como "desaparición de periodistas", y haciendo pública la decisión de que se investiguen exhaustivamente los hechos.

Por otra parte, una vez aparecidos los cadáveres, por la misma vía, se reiteraron idéntica preocupación y la misma voluntad investigatoria.

Estos son los hechos que el Sr. Presidente tiene el derecho y la obligación de saber: La captura del Sr. Presidente de la Cámara de Representantes del Uruguay, D. Héctor Gutiérrez Ruiz, fue efectuada en las primeras horas del 18 de mayo, en su domicilio sito en Posadas 1011, casi Carlos Pellegrini, por un nutrido grupo de individuos provistos de armas de guerra, que actuaron en forma pública, pausada y disciplinada.

Llegaron en varios automóviles Falcon blancos, idénticos a los que usa la Policía Federal, y desde ellos se comunicaban, por radio y a alto volumen, con un comando central desde donde se impartían instrucciones. Por otra parte, los secuestradores informaban a gritos, desde el cuarto piso del edificio, a quienes habían permanecido en la calle, el progreso del "operativo".

Los asaltantes permanecieron durante una hora entera en el domicilio de Gutiérrez Ruiz, pues luego de maniatarlo y dominar bajo la amenaza de las armas a su mujer y las cinco pequeñas criaturas, se dedicaron a una metódica y parsimoniosa operación de saqueo.

No dedicaron la más mínima atención a libros, cartas, documentos, llevándose solamente todos los objetos de valor, dinero y -quizás tengan hijos ellos también- las revistas infantiles de los más pequeños.

El Sr. Ministro de Defensa Nacional manifestó a dos corresponsales extranjeros por separado, la noche del 20 (menos de 48 horas después de los hechos), que se trataba de una "operación uruguaya".

Creo necesario señalar que en esa etapa de su ejecución material no intervinieron agentes de esa nacionalidad.

Así lo aseguran categóricamente la Sra. de Gutiérrez Ruiz, los dos hijos del Senador Michelini que presenciaron los hechos y el personal del Hotel Liberty, quienes coinciden en ello invocando la ausencia de modismos y hábitos de lenguaje que nos son tan característicos, y la ignorancia de ciertos datos históricos (quién era Aparicio Saravia, por ejemplo), inconcebibles en cualquier compatriota.

En consecuencia, tengo la seguridad de que el Sr. Ministro de Defensa, al hacer tales manifestaciones, debe haber querido indicar: "planeada u ordenada desde el Uruguay".

Durante toda la operación, no se hizo presente ningún policía procedente de la Seccional próxima, a pesar de la natural alarma que los hechos suscitaron en el vecindario y entre quienes acertaron a pasar por el lugar.

Tampoco acudió nadie desde las nutridas custodias armadas permanentes instaladas ante las Embajadas de Brasil, Francia, Rumania e Israel, a pesar de que la más lejana se encuentra a menos de ciento cincuenta metros, y algunas en la proximidad inmediata. Héctor Gutiérrez Ruiz fue sacado de su casa a medio vestir, maniatado y con una funda sobre la cabeza, a los empellones.

Quienes lo conducían no demostraron ninguna nerviosidad y actuaron sin apresuramientos, utilizando nuevamente la puerta principal, más iluminada y visible, por la que habían entrado, a pesar de que directamente, al salir del ascensor, se encontraba la otra más cercana y discreta, que volvieron a desdeñar.

La aprehensión del Senador Michelini se efectuó dos horas después de finalizado el episodio que he referido.

Intervinieron en ella, presumiblemente, los mismos individuos u otros que obedecían a los mismos mandos, pues habían manifestado a la Sra. de Gutiérrez Ruiz que debía abstenerse de avisar a "Michelini y los otros uruguayos", pues de lo contrario ejecutarían a su marido.

De cualquier modo, y para asegurarse, destruyeron el teléfono, pero no consideraron necesario apresurarse, ante el temor de ser perseguidos, de que la Sra. de Gutiérrez Ruiz hubiera encontrado un medio para dar el alerta.

Los asaltantes no tenían pues temor de fuerzas militares o policiales que pudieran estar esperándolos en el Hotel Liberty, como bien hubiera podido suceder.

En la misma manzana, sobre la calle Sarmiento, se encuentra la Embajada de los Estados Unidos, provista día y noche de una excepcional custodia, y ante cuyo frente estacionan permanentemente por lo menos dos vehículos con efectivos fuertemente armados.

A pesar de todo ello, también aquí los secuestradores actuaron con increíble ostentación, públicamente, evidenciando total seguridad y por consiguiente, no mostrando prisa ni propósito de ocultarse.

Estacionaron sus tres vehículos en violación de las normas vigentes, ocuparon militarmente el frente y el iluminado hall del hotel, intimidaron a la totalidad del personal, obtuvieron las llaves, se hicieron conducir a la habitación del Senador Michelini donde, tras inmovilizar a los dos hijos que lo acompañaban, lo obligaron a levantarse y vestirse y luego procedieron a vendarle los ojos. Pero no descendieron inmediatamente, por el contrario, iniciaron aquí también una sistemática operación de saqueo, haciendo fardos con las sábanas, en los que introdujeron cuanto objeto pudieron encontrar.

Permitieron que el Senador Michelini se dirigiera a! baño y lo autorizaron a llevar consigo los medicamentos que tomaba habitualmente.

Finalmente, antes de retirarse, procedieron a despojar a sus dos hijos de los relojes pulsera.

La familia de Gutiérrez Ruiz presenció aterrorizada, durante una hora, frente al jefe de familia atado y encapuchado, toda la operación de saqueo.

Vio por lo tanto cuáles fueron los objetos que los ladrones se llevaron, pero también aquellos que desdeñaron luego de tenerlos en sus manos.

Ninguno de los malhechores usaba guantes y sus huellas digitales quedaron estampadas por toda la casa, y algunas de ellas muy nítidas, en lugares que no son tocados corrientemente. Tal es el caso de cuadros provistos de vidrio, colgados a cierta altura, y que los asaltantes tocaron varias veces y luego arrojaron al suelo.

La misma profusión de huellas dejaron en las habitaciones del Senador Michelini, donde también actuaron exhibiendo la seguridad de su impunidad.

Al cerrarse la noche que va del 18 al 19 de mayo, la Policía no ha aceptado denuncia alguna; ningún agente se ha hecho presente en los lugares de los hechos; el Juez Federal competente no ha ordenado ninguna diligencia o pericia; no se ha recibido contestación a ninguno de los telegramas enviados, entre los que se encuentra el dirigido a usted, Sr. Presidente; las huellas dactilares de los criminales están esperando ser relevadas, en un país donde todos los habitantes -nacionales y extranjeros-tienen las impresiones de sus diez dedos archivadas y clasificadas en un registro único de carácter nacional.

Aunque entonces ni sus familiares ni sus amigos lo sabíamos, a Zelmar Michelini y a Héctor Gutiérrez Ruiz les quedaban 48 horas de vida.

El día 19, la preocupación por la libertad de nuestros compatriotas comenzó a transformarse en el riesgo de algo aún más grave cuando diversas personalidades argentinas recibieron, tanto en la Policía, como en el gobierno y las fuerzas armadas, la asombrosa manifestación de que en los arrestos no han intervenido ni policías ni militares, y que no se encuentran en poder de ninguna de las Armas ni de la Policía.

Tarde en la noche, nadie ha llegado a inspeccionar los lugares de los hechos ni a indagar a los numerosos testigos de los mismos, ni a recoger huellas materiales o indicios, ni a detectar impresiones digitales que siguen allí, y que permitirían, si alguien con autoridad se preocupara por ello, individualizar en menos de una hora a los asaltantes, y por consiguiente, rescatar a nuestros compañeros.

Entonces lo ignorábamos todos, pero ahora lo sabemos: Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini estaban todavía vivos, pero apenas les quedaban 24 horas de vida.

Sus familias no habían recibido contestación a ninguno de los telegramas que habían dirigido a las autoridades, entre los que se contaban los que usted recibió, Sr. Presidente, a las 19.30 del día anterior, según constancia expedida por la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos.

El día 21 de mayo, tomamos conocimiento del comunicado expedido por la Secretaría de Información Pública de la Presidencia de la Nación, que no hace sino aumentar nuestra ya angustiosa preocupación.

El documento dice textualmente: "Ante las desapariciones de periodistas ocurridas en los últimos días, las cuales provocaron honda preocupación en distintos círculos del país y del exterior -y de la cual participa, asimismo, el Gobierno de la Nación-, el Ministro del Interior, General de Brigada Albano Harguindeguy, informó que ha recabado amplios informes sobre tales desapariciones.

Igualmente, y aunque en ciertos casos no existen las respectivas denuncias ante las Comisarías de la Capital Federal, se ha ordenado una exhaustiva investigación de los casos dados a conocer por distintos medios".

El sábado 22 de mayo, la familia de Gutiérrez Ruiz en la calle Posadas y la de Michelini en el Hotel Liberty, esperaron durante todo el día la llegada de los investigadores anunciados por el Ministro General Harguindeguy.

Y como no llegaron, una hija de Michelini, Margarita, y la Sra. de Gutiérrez Ruiz comparecieron con testigos ante el Escribano Público César J. Ceriani Cernadas e hicieron labrar, separadamente, sendas Actas de Manifestación, Protesta y Notificación, en las que hicieron constar los hechos y solicitaron se notificara formalmente al Ministerio del Interior la denuncia de los mismos.

Labradas las Actas respectivas, el Escribano actuante compareció en horas de la tarde al Ministerio del Interior, donde se negaron a recibir la notificación de la denuncia, en razón de que "no era hora de oficina", indicándosele que debía volver el lunes siguiente.

Me he abstenido deliberadamente de hacer calificativos, pero nadie vacilará en decir que el comunicado expedido por la Policía Federal es repugnante.

Dice textualmente: "La Policía Federal Argentina comunica que el día de ayer (21), siendo la hora 21.20, en la intersección de las Avenidas Perito Moreno y Dellepiane, fue hallado un vehículo marca Torino coupé, color rojo, abandonado.

En el interior del mismo se encontraba el cadáver de una persona del sexo masculino, e inspeccionado el baúl del rodado se hallaron otros tres cadáveres, uno del sexo femenino y dos del masculino.

Las pericias realizadas sobre los cadáveres permitieron establecer la identidad de tres de ellos, a saber: Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y Rosa del Carmen Barredo de Schroeder, concordando los nombres de los occisos con los mencionados en los panfletos hallados en el interior del rodado, en los que una agrupación subversiva se adjudicaba la autoría del hecho.

Los cadáveres presentaban varios impactos de bala y sus cuerpos se hallaban maniatados. Participa en el hecho la Comisaría 40ª. con intervención del Sr. Juez Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal, Dr. Alfredo Marquardt, Secretaría N" 2 del Dr. Roberto Preller, tribunal que se constituyó en el lugar de los hechos y adoptó las medidas judiciales del caso".

Como se ve, los asesinos intentan atribuir sus crímenes a la subversión, y vincular los muertos con ella.

No me detengo ni siquiera a considerar esta posibilidad: no hay un solo uruguayo o argentino decente que crea en ella; quizás por eso mismo nadie, ni siquiera los autores del comunicado, han insistido en ella.

¡Cuánto más sencillo y rápido resulta tomar huellas para individualizar a las víctimas que hacerlo para descubrir a sus asesinos, o aun, durante tres largos días, para salvar vidas humanas!

Por otra parte, Sr. Presidente, todo eso no tiene ya ninguna importancia: nadie ni nada podrá devolvernos a nuestros compañeros muertos, y usted, Sr. Presidente, y yo y todos, sabemos dónde están sus asesinos.

No deseo molestarlo más ni distraerlo de sus altas preocupaciones.

Pero sí quiero decirle algo sobre los otros compatriotas cuyos cuerpos sin vida fueron "encontrados" junto a los de nuestros dos amigos.

No los conocía.

Se dice que pertenecen a una organización guerrillera, pero no tengo ningún modo de saber si ello es cierto o no.

Pero si tal fuera el caso, resulta evidente que se los mató al solo efecto de hacer aparecer a nuestros dos amigos como vinculados con la guerrilla.

Y no sé si esto no es lo más abyecto de todo este sucio episodio: quitar la vida a dos seres humanos por la única razón de apuntalar una mentira.

Quiera Dios que la saña de los asesinos respete por lo menos la vida de sus hijos desaparecidos. La Policía argentina ha ido a buscarme a mi casa hace unas pocas horas.

Hace ya varias noches que no duermo en ella y, como le dije, buscaré ahora el amparo de la Embajada de un país cuyo gobierno se respeta a sí mismo, y por ello respeta y ampara la vida humana.

Cuando llegue la hora de su propio exilio -que llegará, no lo dude, general Videla-si busca refugio en el Uruguay, un Uruguay cuyo destino estará nuevamente en manos de su propio pueblo, lo recibiremos sin cordialidad ni afecto, pero le otorgaremos la protección que usted no dio a aquellos cuya muerte hoy estamos llorando.

Wilson Ferreira Aldunate.

Senador de la República Oriental del Uruguay"


Juan María Bordaberry y Juan Carlos Blanco, canciller del gobierno de facto de la época, fueron encontrados culpables intelectuales por la justicia uruguaya.

Hasta la fecha se ignora quiénes fueron los autores materiales.

viernes, 14 de mayo de 2010

LA POLÍTICA Y LA CREDIBILIDAD


Acaba de terminar este largo período electoral, iniciado hace casi un año atrás, demasiado para la tolerancia de la gente y hasta para la fortaleza y el bolsillo de los dirigentes. Que se debe reformar para acortarlo nadie lo pone en duda. Pero que nos pongamos de acuerdo en el "como", y eludamos la tentación de introducir por la ventana otros aspectos electorales para tratar de sacar una ventaja, lo dudo. Pero ese no es el tema de esta entrada, sino de otra. Así como el comentario sobre los resultados electorales departamentales, que serán parte de un análisis mayor en breve.

Hoy me preocupa más otro tema, que para algunos es parte indisoluble de la política, y para otros, entre los cuales me incluyo, es una enfermedad que se puede curar: la mentira y las falsas promesas en las campañas electorales.

A veces no salgo de mi asombro. Las historias inventadas en el afán de captar un dirigente o un voto más son tan sorprendentes, que uno debería aplaudir a sus autores por la imaginación y la creatividad empleada en el armado de esas mentiras, si no fuera porque del otro lado hay una persona, una familia, sorprendidos en su buena fe.

Hace muchos años falleció un activo dirigente político. En una pequeña localidad, su referente local rechazaba una y otra vez los intentos de sus correligionarios por captarlo, argumentando que todas los planteos estaban por debajo de lo que le había prometido "el doctor". Hasta que uno más insistente logró sacarle el secreto del compromiso planteado por el fallecido. El dirigente local, que ni siquiera había completado sus estudios, esperaba ansiosamente que le volvieran a ofrecer... una embajada. Es más, algunos me han comentado que se trataba de la embajada de Mongolia, pero no pude corroborarlo.

Esta historia se repite casi exactamente en la campaña del 2004. Sólo que el nuevo mentiroso vive, y sigue prometiendo cargos y contratos en entes, y el engañado dirigente local había recibido el compromiso que iba a ser nombrado... ¡Ministro de Educación y Cultura!

Un personaje de escaso peso político, famoso por sus mentiras, inventa conversaciones que nunca existieron, negociaciones imaginarias, que pretende que lo muestren como un hombre de confianza que siempre tiene la sellada. Frente a los innumerables compromisos de trabajo asumidos que, obviamente, no iba a cumplir, inventó que su referente departamental había comprado un supermercado en la zona, y que todos los engañados iban a ser contratados allí. Obviamente, la responsabilidad del incumplimiento pasó a ser del dirigente departamental, que sin saberlo, pasó a ser el dueño de un supermercado que nunca compró, y el culpable de fallar con el compromiso asumido por su irresponsable dirigente local.

Esta práctica no es exclusiva de ningún partido, ya que todos caen en la mentira. El presidente hizo famosa la frase "como te digo una cosa te digo la otra", y otros dirigentes políticos construyeron el pensamiento "como te digo una cosa, hago la otra". Algún intendente que el país posee basó la campaña municipal del 2005 en su compromiso de no tomar familiares directos a su cargo, para diferenciarse de su antecesor. Una vez que asumió, el chiste fue encontrar un familiar que no estuviese trabajando en la intendencia correspondiente... ¿Qué no haría uno por la familia?

En esta recién terminada campaña municipal, algunos dirigentes de peso recorrieron el departamento armando estructuras a partir de mentiras. Cargos en entes, reposicionamientos por renuncias de titulares que nunca se van a dar...

Lo que uno sigue sin entender es como seguimos tropezando con la misma piedra una y otra vez, porque las víctimas de la mentira son víctimas contumaces. Y si vamos a verlos, y les prometemos que no prometemos, que no mentimos, y que se debe trabajar en un grupo por la credibilidad de sus integrantes, nos miran de costado y nos dicen: "pero fulanito me prometió tal cosa".

Los que nos creemos dirigentes políticos tenemos que tomar la sinceridad en la política como una cruzada. Los verdaderos enemigos no están en el partido adversario, sino en los que practican la mentira como forma recurrente de hacer política. Y esta infección, una de las caras de la corrupción, afecta a todo el sistema político por igual.

Más allá de necesarias reformas electorales, empecemos la verdadera reforma política: la de eliminar las prácticas nocivas y recuperar un maravilloso instrumento que, en ocasiones, está en las manos equivocadas.

Y esto sí se debe prometer.

lunes, 15 de marzo de 2010

CON LA MISMA SONRISA


Hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Wilson.
Algunas veces he contado los episodios que me han tocado vivir ese día, y no quiero aburrir con lo mismo. Pero la extraña mezcla de sensaciones, entre el dolor y el recuerdo, la admiración y el compromiso, siguen apareciendo cada vez que lo recordamos. Que muchos lo hacemos todos los días, y tratamos que su ejemplo nos guíe, y otros lo hacen dos días al año -eso sí, los facturan muy bien-, el quince de marzo, día de su muerte, y el dieciséis de junio, día de su regreso, enfrentando a la dictadura.
Hoy recuerda a Wilson públicamente gente que lo enfrentó toda su vida. Recuerdo a un ex dirigente sindical y recientemente diputado por el Frente Amplio tratar a Wilson de "tuberculoso" en medio de una asamblea -sin estar Wilson presente, obviamente, porque la lengua larga y el valor no se llevan muy bien- cuando el cáncer que terminó llevándoselo había comenzado a mellar su salud. Devorado por la culpa, terminó asistiendo a la misa en la cual lo despedimos. Me guardo su nombre, pues ni siquiera merece la publicidad, pero él sabe que sabemos y que no lo olvidamos.
Pero este no es el sentido de la nota.
Wilson nos dejó muchos legados. Fue un lider carismático que seducía con sus palabras a propios y extraños. Pero reafirmaba con sus hechos lo que comprometía con la voz.
Hemos comentado en varias oportunidades que su pensamiento sigue vigente. Criticado en su momento, hoy todos los partidos abrevan en "Nuestro Compromiso Con Ud.", la propuesta de gobierno de la fórmula Wilson Ferreira Aldunate - Carlos Julio Pereyra.
Fue un febril defensor de la unidad partidaria, que hoy se muestra tambaleante entre tanto Torquemada. La temporada de caza no comenzó, pero en el Partido la caza de brujas ocupa titulares en la prensa. Perdón, Wilson. Parece que no aprendimos...
Y fue, ante todo, un hombre positivo. Nadie pasó, en los últimos cincuenta años, lo que pasó Wilson. El fraude para que perdiera en la liga las elecciones de 1971, el exilio, los atentados contra su vida, la absurda cárcel para que el Partido perdiera las elecciones de 1984, su enfermedad finalmente terminal. Y sin embargo, siempre tenía una ocurrencia, siempre tenía para el otro, cuando terminaba su tarea política, una sonrisa.
Ese es el Wilson que queremos recordar.
Al Partido le falta más Wilson. En todo. En la propuesta, en el estilo de hacer política, en el liderazgo. En los espacios de participación que siempre impulsó y hoy cuesta encontrar. En la influencia de estudiantes y trabajadores, que por ser ignorados por sus dirigentes fueron dejando su compromiso partidario. En sus militantes, que trabajaban comprometida y honorariamente sólo por darse el gusto de ver lo que la dictadura, su enfermedad y algún dirigente político inescrupuloso, mezquino y ruin nos privó de disfrutar: que ese hombre se convirtiera en Presidente.
En la alegría de ser blanco que Wilson cultivó. Y en su estandarte, esa sonrisa que sólo contagiaba. Si el mejor de nosotros siempre estaba sin rencores y con una sonrisa, los demás no podíamos ser menos.
Basta de rostros crispados, de señalar culpables con el dedo, de echarle las culpas al otro por los errores propios.
Recuperemos la alegría. Nos va el Partido en eso.

domingo, 7 de marzo de 2010

FELIZ DÍA, TODOS LOS DÍAS


En pocas horas ingresaremos al 8 de marzo y se conmemorará un nuevo Día Internacional de la Mujer. Miles de ellas recibirán saludos, homenajes o harán algo fuera de lo común, dependiendo de las posibilidades y de la importancia que le asignen a la fecha de marras.

Está bueno que aprovechemos la ocasión para hacer un reconocimiento a aquellas mujeres que, por su cercanía, tienen o han tenido más que ver que el resto de los mortales en nuestra vida, aunque más no sea por gentileza, cariño o galantería. Y lo vamos a hacer, a sabiendas que lo que estaremos haciendo con cada una de las receptoras de nuestro saludo es alimentar esas conexiones afectivas que nos recuerdan de tanto en tanto lo agradable que es sentirnos afectivamente humanos, o humanamente afectivos en un mundo cada vez más individualista.

Al margen de lo onomástico, el Día de la Mujer debe ser festejado, recordado y -fundamentalmente- honrado todos los días.

Esas mujeres, madres, abuelas, esposas, amigas, amantes, compañeras, hijas, nietas o el vínculo que debamos o podamos tener con cada una de ellas, no tienen los mismos derechos que nosotros los hombres.

Deberían tener los mismos derechos si desarrollaran las mismas tareas. Pero encima de eso, estas mujeres no han tenido mejor idea que superarnos, ya que realizan todas las tareas que los hombres realizamos, pero además continúan cargando con la mayor parte de las deberes del hogar, con algunas concesiones que los hombres hacemos al respecto para parecer buenos negociadores. En el fondo nos creemos ese verso, pero ellas saben mejor que nosotros que pretendimos engañarlas, sólo que lo callan y de esta manera nos tienen en sus manos. Y si esto no es cierto en todos los casos, es aún más lamentable, ya que en aquellos ¿hogares? donde existe una relación de dominación por parte del hombre, física o sicológica, tenemos una enorme lesión de derechos que debería ser inconcebible en pleno siglo XXI. Inconcebible, pero existe.

Si todo lo anterior no fuera poco, las mujeres cargan con la responsabilidad de ser madres biológicas, esto es, la creación de cada uno de nosotros depende de los dos progenitores, pero la supervivencia depende enteramente de la madre. De ella nos alimentamos durante la vida intrauterina, de ella nos alimentamos en la mayoría de los casos luego del nacimiento, y aún en las peores circunstancias nos entregan su amor casi incondicional. Recordemos que los bebés humanos, a diferencia de la mayoría de las especies, son de las pocas criaturas que no pueden valerse por sí mismos. ¿Y los padres? Muchos -por suerte- asumen la paternidad con responsabilidad y amor, pero muchos también se desentienden, o rivalizan, o intentan destruir a ese hijo en camino.

No en vano el planeta que nos alberga -la Tierra- es femenino. Con este nombre, o con Gaia, o con el nombre que lleve en cada cultura, se reconoce el valor de lo femenino. La mujer no precisa un monumento. Tiene en el género de nuestro planeta el mayor reconocimiento que pudo haber recibido ser vivo alguno.

Saludemos pues a cada una de las mujeres que veamos mañana. Pero recordemos todos los días nuestra deuda, y pongamos cada día un poco más de nosotros para acortar la brecha. En la construcción de una sociedad más justa comencemos por eliminar la mayor injusticia. Sólo se requiere voluntad.

Lo del título.




lunes, 1 de marzo de 2010

TODAVÍA NO


Termina el verano, comienzan las clases, y conjuntamente con la asunción de Mujica, el país se pone en marcha. Atrás quedaron las elecciones nacionales, con sus resultados y sus consecuencias. Por delante, la última etapa de este ciclo, las elecciones municipales, ornamentadas con la posibilidad de elegir alcaldes gracias a una imperfecta ley votada a las corridas y a las pedradas. A la manera de algunos uruguayos, donde importa más el "que" que el "como", los titulares más que la noticia, arrancando como sea y emparchando como se pueda en el camino en vez de esperar a lograr el resultado adecuado. "Se arreglan primus" decían los carteles del sacrificado vecino que se dedicaba a arreglar esas cocinillas a queroseno para parar la olla. "...y leyes imperfectas" se debería agregar en estos tiempos.

En el medio de esto, nos estamos debiendo el análisis de la realidad partidaria. "Todavía no", nos decimos y decimos, recordando que aún queda por delante la elección municipal, en la cual, seguramente observaremos un repunte significativo del Partido Nacional en términos electorales, lo que aportará un ingrediente no menor en el análisis adeudado.

A posteriori de las elecciones municipales volcaremos a los ocho televidentes de Estadio Uno que pediremos prestados para poder tener a alguien que lea este blog, el análisis de la realidad partidaria. Y lo haremos de la única forma que entendemos se debe hacer si creemos -y creemos- que es posible transformar a la política en algo serio: con las correspondientes propuestas, ya que no se trata de tirar piedras sobre nuestro techo sino ayudar a repararlo, y si es posible, cambiarlo por completo. Pero no es éste el momento, todavía no.

Mientras tanto, volveremos a trabajar por el Partido para ayudar a construir el crecimiento. Que el problema sea mucho más de fondo no es obstáculo para ir mejorando la casa.

Seguimos soñando con el Partido que Wilson nos enseñó. Aggiornado, obviamente, porque Wilson hace más de diez años que se fue y el país y el mundo han cambiado un poco.

Podemos, de todos modos, actualizar sus propuestas y recuperar su idea, que su visión del Partido y del país aún conserva su vigencia.

Tenemos que hablar -me incluyo- menos de Wilson y recordarlo con acciones. Entre el museo de Wilson y la escuela de Wilson, yo elijo la escuela.

En la elección de 1966 el Partido pierde el gobierno en forma estrepitosa. En medio de una crisis partidaria en la que no se veía la salida, Wilson lidera la renovación partidaria, de ideas y de hombres, y gana en la cancha las elecciones de 1971.

Siempre después de la tormenta sale el sol.

domingo, 6 de diciembre de 2009

SE VIENEN LOS CAMBIOS


A veces nos quejamos de la vida efímera de los utensilios que usamos en la vida cotidiana para mejorar nuestro confort y/o nuestra calidad de vida, y comentamos acerca de la excelente calidad con que se hacían las cosas antes, repetida versión de la frase "todo tiempo pasado fue mejor".
Al respecto de esta frase, los científicos han explicado que el cerebro tiende a borrar aquellos recuerdos que nos hacen daño, lo cual idealiza el pasado, pues sólo conserva en la memoria los momentos agradables, y tiende a borrar los perjudiciales.
Con las cosas materiales quizás ocurra algo parecido. La corta vida de las mismas tiene sentido si analizamos la meteórica mejora de la tecnología. Las viejas radios y televisores a lámparas hoy son pieza de museo, ya que los microcomponentes y los televisores LCD tienen una calidad de sonido e imagen impensables hace treinta o cuarenta años.
Con nuestro Partido Nacional quizás pase algo parecido. Tenemos una buena herramienta, pero la sociedad cambió, y tal vez no percibimos la naturaleza de esos cambios. Tal es así, que el Frente Amplio ganó el balotaje en el litoral del país -exceptuando Artigas-, y en la franja costera, y pierde en el centro y norte del mismo. Esto es, en los departamentos de mayor desarrollo, donde la urbe tiene mayor peso que la campaña, el Partido tiene dificultades para convocar a los electores. La falta de discurso ciudadano que hace ya quince o veinte años venimos reclamando.
Hoy no se puede entender que un partido moderno se base en el caudillismo para su funcionamiento, y que no cuente con estructuras de participación ciudadana más allá de sus agrupaciones. Nos ha tocado elevar el reclamo a las autoridades correspondientes, en más de una oportunidad, de la falta de espacios de participación, al punto que sólo nos sentíamos aportantes al Partido cuando se nos convocaba al Parlamento.
En estas horas dífíciles para los que nos sentimos parte del Partido Nacional, tenemos que analizar los errores, pero no para señalar responsables con el dedo, que nadie está exento de culpa por la derrota partidaria, sino para aprender de los mismos y no volver a repetirlos.
Tenemos que extender nuestro compromiso y nuestro esfuerzo y hacerlo permanente, trabajando con y para la gente todos los días.
Tenemos que eliminar del Partido las prácticas comerciales, que implican darle dinero a alguien que se dice dirigente, prostituyendo al sistema político. Estoy cansado de ver gente repartiendo listas blancas y anunciando su voto por el partido rival. Si no somos capaces de volver a generar mística y compromiso, difícilmente podamos ganar una elección. Que el trabajo y las condiciones políticas sean las que definan a nuestros candidatos, y no su mayor o menor capacidad económica.
De esto sólo se sale con compromiso y humildad. Tenemos que entender que el Partido no pertenece a los dirigentes, sino a la gente. El Partido Nacional será opción de gobierno en el 2014 si logra generar las estructuras de participación necesarias para profundizar el contacto cotidiano con los ciudadanos.
Este blog también formará parte de la necesaria renovación. A la vuelta del verano se integrará una nueva herramienta, que permita que quien escribe siga expresando sus opiniones, pero como parte de algo más grande y profundo. Y probablemente, en vez de un blog encontremos en su lugar una página web, y otras herramientas de comunicación más apropiadas.
Seguiremos pues, con nuesto compromiso, tal cual lo prometimos en una entrada anterior.
El triunfo del 2014 comienza a construirse hoy.



domingo, 8 de noviembre de 2009

LEVANTARSE Y SEGUIR

Ya han pasado unos días desde la elecciones parlamentarias nacionales, suficientes para acomodar nuestra mente a las nuevas situaciones y para poder realizar algún análisis con la cabeza fría.
Parece oportuno, a la espera del día después del balotaje, dejar el análisis sobre la elección nacional para cuando el proceso termine, y centrarnos en los resultados departamentales, su consecuencia más directa en lo personal, y los pasos a seguir en el futuro.
El análisis frío de estos resultados indica que la lista 2010 no sacó la esperada segunda banca, y como consecuencia de ello, no estaremos representando al Departamento de Canelones como titular en el próximo Parlamento.
¿Si nos afecta en lo personal? Pues claro, la planificación y el esfuerzo tras un objetivo tiene éxito si el objetivo se cumple. Y en este caso, no se pudo lograr eso.
Sin embargo, estamos muy lejos de sentirnos defraudados por el resultado. En un contexto poco favorable para el Partido Nacional, y sumamente agresivo para nuestra 2010, logramos mantener la banca de Alberto Perdomo detrás de 21000 voluntades en lo departamental, y 36000 en lo nacional, lo cual debe destacarse como un logro y no como un fracaso. Mucho más si tenemos en cuenta las adversidades ya conocidas y el poco tiempo dispuesto para conformar una estructura nacional. Le aportamos al Partido Nacional 36000 votos que por algún motivo no se sintieron representados por ninguna de las dos grandes corrientes. No parece menor, sobre todo en el marco de los resultados obtenidos.
En lo personal, culminamos esta primera etapa electoral con un crecimiento sin retroceso. En las internas del 2004 las listas que acompañaron mi precandidatura aportaron 1400 votos. En las internas del 2009, y en una elección mucho más compleja, fueron más de 3200 los que nos eligieron. En la elección de octubre sentimos la convalidación de nuestra candidatura no sólo de parte de los demás compañeros de la 2010, sino también de otras listas nacionalistas, que nos expresaron su deseo de que integráramos el Parlamento, más allá de sus intereses personales. ¿No se logró la banca? Ese es el punto negativo. En todo lo demás, que tiene que ver con el camino recorrido y el trabajo realizado, el balance es ampliamente positivo. Por allí, y no por desquicio, pasa nuestro buen humor en estos días, que a tantos ha sorprendido.
Nos queda por delante el esfuerzo del balotaje, y las municipales de mayo, en las cuales apoyaremos, con la misma intensidad y la misma pasión de siempre, la candidatura de Alberto Perdomo a la Intendencia de Canelones, y a los compañeros que se ganaron en buen derecho sus candidaturas a la Junta Departamental. Creemos en el equipo y no en las individualidades, por lo tanto la elección de mayo también es mi elección, aunque no sea candidato. Ya hemos mostrado nuestra conducta en la elección pasada, y no es necesario que tengamos que andar explicando mucho sobre nuestras futuras acciones al respecto.
Culminado el ciclo electoral, seguiremos trabajando. Con el convencimiento que la actividad política no debe se reservada a un año cada cinco, sino que la acción debe realizarse día a día. Los problemas de la gente no pueden esperar a los ciclos electorales. Y si faltó trabajo, aumentaremos el esfuerzo, aún sabiendo que no nos hemos guardado nada, que al país y al Partido como instrumento de cambio los sacamos adelante con compromiso y trabajo.
No crecimos en la actividad política para irnos a casa en el primer revés que tengamos. Nos sobran años por delante para seguir haciendo trillo, convencidos de que hay un espacio wilsonista que aún no se ha consolidado, y que tenemos mucho para aportar al mismo.
A mí me tocó encabezar el último viaje de Wilson, desde el Palacio Legislativo hasta su tumba, portando el pabellón nacional. Ese día, en medio del dolor que significaba perder a nuestro guía, a nuestro líder, a nuestro más grande referente, juré frente a su tumba trabajar el resto de mis días para que su pensamiento, que aún sigue vigente, fuera el estandarte del Partido Nacional que queremos, para construir el país que aún soñamos.
Queda mucho por hacer.
A trabajar, pues.